Opinión

EDITORIAL

Desafío petrolero en México

Actualizado el 29 de junio de 2014 a las 12:00 am

Pemex tiene unos 150.000 empleados y los pasivos laborales se expanden mientras la producción va en picada

Se necesitaba una figura sobresaliente del priismo para adoptar programas serios de reforma en el sector petrolero

Opinión

Desafío petrolero en México

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Los grandes consorcios globales aguardan esperanzados la apertura del monopolio petrolero de México, impuesto hace 76 años por el gobierno de Lázaro Cárdenas. Eran aquellos tiempos de calenturiento nacionalismo, en particular de tono antiestadounidense y pro ruso, signados por el guerrerismo del Tercer Reich alemán y su impacto en la lucha de la República española frente a sus adversarios fascistas. Ese fue el trasfondo estratégico de las políticas de Cárdenas en diversos planos.

Un resultado de aquella maraña fue el nacimiento de Pemex, símbolo del omnipotente Estado mexicano. Sin embargo, hoy, a pesar de la declinante vigencia del estatismo, las delicias del poder aún las relamen los sindicatos, férreamente asidos a las cleptocracias perpetuadas por la expansión del aparato burocrático del sector público.

En Pemex, el dogma estatista implicó una férrea negativa a las necesidades urgentes de modernización y competividad que, a gritos, demanda el país para sobrevivir en el mundo actual. Este giro histórico devino en bandera del opositor PAN frente al sempiterno oficialismo del PRI. No obstante, algunos líderes políticos priistas empezaron a mostrar sus convicciones reformistas, sobre todo a partir de los ochenta. Un par de elecciones presidenciales favorables al PAN, las de Vicente Fox y Felipe Calderón, abrieron caminos que finalmente no se transitaron en el caso de Pemex.

Con todo, la historia a veces depara sorpresas. Una, sin lugar a dudas, ha sido el actual presidente, Enrique Peña Nieto. Se necesitaba una figura sobresaliente del priismo para adoptar programas serios de reforma en Pemex.

El lamentable cuadro actual del monopolio petrolero es desolador. Con los años, Pemex devino en un paraíso de la corrupción. Funcionarios venales hicieron migas con una mafia de contratistas privados y líderes sindicales. Hoy, señala el especialista español Luis Pazos, los mexicanos reciben de Pemex gasolina y derivados muy caros. A este paso, pronto habrá que importar petróleo.

Prematuras y jugosas pensiones favorecen a 95.000 jubilados. La nómina total de Pemex tiene unos 150.000 empleados y los pasivos laborales se expanden mientras la producción va en picada. Los efectos de este fenómeno van mucho más allá, y se hacen sentir en la construcción privada y en el desarrollo de obras públicas.

No extraña, entonces, el optimismo que genera el plan de Peña Nieto. En julio quedará aprobada la legislación correspondiente, seguida después por el programa para ejecutar los cambios institucionales. La proximidad de las fechas mantiene en alerta a las grandes transnacionales del petróleo, aunque algunas han expresado temor de que México no pueda completar los pasos complementarios. El cambio implica reformas significativas en el ámbito fiscal, en las normas antimonopolios y en las referentes a las telecomunicaciones. La educación también demandará ajustes para su modernización. De paso, es importante recordar que la líder del corrupto sindicato de maestros, Elba Esther Gordillo, guarda ahora prisión.

Peña Nieto ha despertado confianza en su gestión y en el amplio abanico de reformas conexas. No obstante, la coyuntura petrolera mundial presenta circunstancias que demandan actuar con prontitud. En Estados Unidos, las prohibiciones sobre exportación de petróleo sin procesar están a punto de cambiar para permitir el comercio del crudo condensado y otros derivados. Y tampoco es dable ignorar las circunstancias geopolíticas de Irak y Ucrania, que ya generan una mayor demanda de otras fuentes.

No cabe duda de que el clima estratégico mundial constituye un fuerte aliciente para replantear la industria petrolera de México. Es una meta difícil, pero ya empezó a realizarse lo necesario para alcanzarla. Colombia y Brasil lo hicieron mucho antes, ejemplos de la previsión y el realismo de sus gobernantes. Esperamos celebrar también el progreso de México y los beneficios que promete para sus programas sociales.

  • Comparta este artículo
Opinión

Desafío petrolero en México

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota