Opinión

EDITORIAL

Costa Rica hacia la OCDE

Actualizado el 03 de junio de 2013 a las 12:00 am

La ruta de ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico no será nada fácil.

La participación nacional sería un reconocimiento importante, una especie de “sello de garantía” de estabilidad y confiabilidad.

Opinión

Costa Rica hacia la OCDE

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Dimos la noticia la semana pasada: la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), conocida en la jerga internacional como el club de los países ricos, invitó a Costa Rica a negociar su ingreso a partir del 2015, si todo sale bien. Se elaborará una hoja de ruta para evaluar las exigencias y cumplir los requisitos. Pero desde ahora anticipamos que la ruta no será nada fácil.

No todos conocen a la OCDE. ¿Qué es, a qué se dedica, y cuáles beneficios podría acarrear el ingreso para nuestro país? Es una organización internacional con sede en París que cobija solamente a 34 miembros –en su mayoría países desarrollados o con alto grado de desarrollo–, y se dedica a “buscar respuestas a problemas comunes, identificar buenas prácticas, coordinar políticas ‘domésticas’ e internacionales y promover políticas para mejorar el bienestar económico y social de las personas”, como acertadamente ha señalado Anabel González, ministra de Comercio Exterior.

Algunos se preguntarán si, por ser un mero foro de discusión, podría acarrear beneficios tangibles al país. La respuesta es positiva, sin exagerar los beneficios de su participación. Según el Ministerio de Comercio Exterior, la participación sería un reconocimiento importante, una especie de “sello de garantía” de su estabilidad y confiabilidad, e incidirá positivamente en la atracción de inversión, en las evaluaciones de las firmas calificadoras internacionales, como Fitch y Moody’s, y en las condiciones de financiamiento que se pueden obtener en los mercados globales. No es que Costa Rica no tenga acceso a esos mercados –de hecho, acaba de realizar con éxito una colocación en el mercado de eurobonos–, y también ha sido exitosa en atraer inversión extranjera directa, alrededor de $2.000 millones anuales, de los principales países desarrollados. Pero, aún así, un nuevo reconocimiento internacional tampoco dañaría.

Desde nuestro punto de vista, hay un aspecto intangible que conviene señalar. La OCDE es algo más que un club de países ricos. Es un foro de discusión de alto nivel donde se confrontan las políticas económicas y sociales de los países miembros y se realizan estudios especializados sobre temas importantes como el crecimiento y desarrollo, comercio exterior y cooperación internacional. Pertenecer a esa organización implicaría someter anualmente nuestras políticas al escrutinio de los demás, lo cual serviría un doble propósito: esforzarse por diseñar e implementar buenas políticas económicas, y recibir las sugerencias y críticas de los demás colegas. También nos permitiría aprender de las buenas y malas experiencias ajenas para mejorar las nuestras. Como dijo la presidenta de Chile, Michelle Bachelet: “El ingreso a la OCDE contribuirá a que Chile dé un salto en la calidad de las políticas públicas y la modernización del Estado.”

PUBLICIDAD

Dicho lo anterior, es menester señalar que el camino para optar por la membrecía completa es largo y complicado. El Gobierno y las autoridades de la OCDE deberán acordar una hoja de ruta para establecer los requisitos y condiciones esenciales. Entre ellos, se señaló la necesidad de participar en ciertos foros y comités, y conformar grupos de trabajo para analizar temas delicados en el área del comercio, como la formación de cadenas globales de valor, habida cuenta de que el sector exportador costarricense mantiene insuficientes vínculos con la producción nacional de pequeñas y medianas empresas y de que es conveniente integrarlas al sector más dinámico de las exportaciones. Será importante ver, también, los problemas asociados con la inversión extranjera –donde, quizás, las nuevas regulaciones bancarias y tributarias podrían resultar incompatibles con las de los miembros de la OCDE–, y otros temas delicados como la lucha contra la corrupción, innovación, ciencia y tecnología, problemas ambientales, y los perennes problemas fiscales, incluyendo la estructura tributaria, gasto global, distorsiones salariales en el sector público y otros que han probado ser de difícil solución en Costa Rica. Además, se suman las dificultades inherentes a un cambio de administración por la proximidad de las elecciones, todo lo cual predice que el camino para acceder a la membrecía será largo y complejo.

Esperamos, sin embargo, que se pueda recorrer de la mejor manera posible, y les deseamos a las autoridades actuales y futuras mucho éxito en esa gestión.

  • Comparta este artículo
Opinión

Costa Rica hacia la OCDE

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota