Opinión

EDITORIAL

Confusión e inseguridad

Actualizado el 24 de marzo de 2009 a las 12:00 am

 Sin conceptos, sin liderazgo y sin una política clara, la lucha contra la inseguridad y el narcotráfico se torna más compleja

 El Gobierno debe someter a una revisión profunda el funcionamiento del Ministerio de Seguridad Pública

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La inseguridad ciudadana es la principal preocupación de nuestro pueblo. Lo atestiguan las estadísticas y los hechos diarios, más allá de toda percepción. Si el Ministerio de Seguridad Pública, según lo confirman repetidas declaraciones de su titular, no ha logrado clarificar los conceptos y datos precisos para enfrentar este desafío, se convierte en factor de incertidumbre e inseguridad. El Gobierno no debe tomar como mero descuido o superficialidad lo que constituye una cuestión esencial, que lo compromete de lleno.

En dos editoriales anteriores nos referimos a declaraciones irreflexivas y superficiales de la titular de Seguridad Pública. Su respuesta, el 21 de febrero pasado, al rehuir el fondo y hacer hincapié en que la seguridad es cuestión integral, dejó en pie las críticas formuladas. Ahora, repite la dosis en una entrevista con la periodista Claudia Palacios, en la cadena de noticias CNN, que La Nación publicó, este domingo pasado, en sus líneas principales. Dijo que la corrupción “no ha permeado” la policía local. Sin ánimo alguno de demeritar la labor sacrificada de la Policía, aclaramos que este dato es incorrecto. Las denuncias sobrepasan las 600. Entre ellas preocupa hondamente la conexión con el narcotráfico. Los trapos sucios se ventilan en casa, pero, dentro o fuera, hay que decir la verdad, máxime cuando más allá de nuestras fronteras la conocen.

La ministra Del Vecchio anunció, el año pasado, la creación de 1.000 nuevas plazas de policía y adujo que no están en la calle porque el trabajo “es muy mal pagado”. Ahora, en dicha entrevista, sostiene que la Policía se había profesionalizado, que los salarios se elevaron y que los candidatos a este trabajo se capacitan en la Escuela de Policía. La vaguedad salta a la vista. El salario de un policía raso es de 206.300 colones, con una diferencia de unos 12.000 colones con el de un peón agrícola o de la construcción. Cuando el policía sale a la calle y se le paga el incentivo por riesgo policial, el salario asciende a 243.000 colones, según declaraciones del director de la Fuerza Pública. Debe tenerse en cuenta, además, que la Autoridad Presupuestaria solo autorizó 800 plazas y que 710 se están capacitando, por lo que ejercerán sus funciones, de ganar el curso, en agosto o septiembre próximos.

Sobre las arremetidas del narcotráfico, la ministra Del Vecchio respondió: “Estamos preparados porque tenemos el patrullaje conjunto con los EE. UU. y una Policía a la que no le ha permeado la corrupción, y un poder político al que no le ha permeado la corrupción”. La respuesta era muy simple: estamos haciendo un esfuerzo, pero no estamos preparados, para dar, luego, las razones pertinentes. El argumento de la no corrupción en la Policía, como expresamos, es falso, y el patrullaje de EE. UU., que la Ministra cita en primer lugar, es solo una parte. ¿Se responde así ante el poderío financiero y técnico del narcotráfico, la amenaza más grave que sufre el país, y ante el desplazamiento de las bandas de México hacia Centroamérica?

Aseguró la ministra Del Vecchio que “la Policía costarricense, pese a sus escasos recursos y a un personal reducido, supera por mucho la acción en el control del contrabando de drogas a las otras Policías de Centroamérica”. La confesión de los escasos recursos y del personal reducido contradice su afirmación anterior de que el país está preparado ante las arremetidas del narcotráfico. En cuanto a que Costa Rica, como expresó, es el país que más droga decomisa en Centroamérica(10,2 toneladas de cocaína en el 2008), solo superada por México (13 toneladas en el mismo año), el dato no es cierto. El Ministerio Público de Panamá rebatió estas cifras (45 toneladas de cocaína en el 2008). Por lo demás, el monto de la droga decomisada pone de manifiesto cuánto ha penetrado el narcotráfico en nuestro país y cuán urgente es modificar radicalmente la política gubernamental, comenzando por el propio Ministerio de Seguridad Pública, frente a este terrible flagelo.

Alaba la ministra Del Vecchio al presidente Arias por su compromiso con el tema de seguridad, como prioridad del Gobierno, lo que, por lo explicado, requiere una revisión a fondo y agregó, en la citada entrevista: “Lo que ocurre es que nosotros no tenemos ejército y hay algunos grupos al interior del país que desearían una mayor represión”. El pasaje es confuso. No queda claro si una mayor represión (del narcotráfico) se logra mejor con un ejército y, a contrario sensu, la Policía actual no funciona en este sentido, o si la ministra de Seguridad Pública no sabe cuáles son las funciones de un ejército ni su diferencia con una Policía en un país sin ejército.

En todo caso, queda fuera de toda duda que no estamos preparados, conceptual ni prácticamente, para hacerle frente a la lucha contra la inseguridad ciudadana ni tampoco contra el narcotráfico. Las razones están de sobra.

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