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EDITORIAL

Concesión de la vía a Cartago

Actualizado el 24 de septiembre de 2016 a las 12:00 am

Con sensatez y realismo, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes no renuncia a la posibilidad de dar la nueva autopista a Cartago en concesión

Así como la concesión de obra pública suscita, ‘a priori’, injustificados rechazos, los fideicomisos son vistos con simpatía, aunque ninguno se ha aplicado a obras viales en gran escala

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Con sensatez y realismo, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes no renuncia a la posibilidad de dar en concesión la nueva autopista a Cartago. Por el contrario, se cuidó de dejar el camino abierto en la ley recientemente aprobada para constituir un fideicomiso. Es una actitud valiente del ministro Carlos Villalta y del gobierno, en cuyo seno están representados algunos sectores proclives a aceptar la demonización de las concesiones.

Experiencias pasadas instalaron en la imaginación de muchos costarricenses una opinión negativa de la concesión de obra pública. En algunos casos, la realidad dio motivos para la crítica, pero ningún traspié acredita la inutilidad del sistema, sino fallas específicas en uno u otro proyecto. La concesión de obra pública es uno de los pocos medios al alcance para desarrollar la infraestructura necesaria.

El país no tiene los recursos para enfrentar sus grandes y crecientes necesidades, sobre todo en materia vial. Las alternativas exploradas hasta ahora han demostrado limitaciones. La presión sobre la infraestructura disponible crece y, en el caso de las carreteras de acceso a la capital, decenas de miles de personas sufren a diario los embotellamientos, cuyo costo económico es exorbitante.

Así como la concesión de obra pública suscita, a priori, injustificados rechazos, los fideicomisos son vistos con simpatía, aunque ninguno se ha aplicado a obras viales en gran escala. Por el contrario, el fideicomiso aprobado para construir la vía a San Ramón avanza con lentitud y sin garantía de éxito.

Precisamente, la administración dice estar empeñada en agilizar la construcción de la carretera a Cartago, en contraste con la experiencia de la vía a San Ramón, atada por ley al sistema de fideicomiso. Por eso celebra la flexibilidad de la ley aprobada para la ruta cartaginesa, que autoriza el fideicomiso pero deja abierta la puerta a otras modalidades de ejecución y financiamiento. Según Villalta, la importancia de la legislación es dar a los cartagineses la tranquilidad de que la carretera se va a concretar, sea en este gobierno o en el próximo.

El Ministerio dice haber aprendido del pasado y promete no repetir los errores cometidos en el caso de San Ramón, donde la ley no solo define estrechamente el mecanismo de financiamiento, sino también una serie de características técnicas. Si la vía a Cartago se construyera por el método de concesión, es importante evitar, también, los errores cometidos cuando se intentó aplicar ese sistema en San Ramón.

Villalta está en espera de un estudio técnico cuyos resultados ayudarán a definir cómo se pagará la carretera. El informe estará listo en seis meses, aunque el costo se calcula en $350 millones. Las obras comprenden el trayecto desde la rotonda de las Garantías Sociales hasta El Guarco. El estudio, a cargo del Banco Centroamericano de Integración Económica, también actualizará la información sobre tráfico vehicular a lo largo de la ruta y otros aspectos técnicos. Los datos son indispensables para definir el plazo de la eventual concesión, el monto de los peajes y la cantidad de estaciones.

El gobierno espera adelantar cuanto sea posible el tramo entre la rotonda de las Garantías Sociales y Hacienda Vieja pero, también, avanzar en el esquema de financiamiento para el resto de la vía. No es una meta modesta. Los primeros dos kilómetros exigen gran cantidad de expropiaciones. En dos semanas, la Dirección de Ingeniería de Tránsito informará cuántas, pero despejar el camino para una posible concesión es también una tarea formidable, más por la dificultad política que por cualquier otro factor. Al mismo tiempo, es una tarea indispensable.

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