Opinión

EDITORIAL

Comisión de Notables al archivo

Actualizado el 25 de marzo de 2014 a las 12:00 am

Los diputados de la fracción de gobierno contribuyeron con sus votos al rechazo unánime de las propuestas de los notables

Las discusiones privadas de un grupo de ciudadanos distinguidos no pueden sustituir los mecanismos establecidos para el debate político

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Las recomendaciones de la Comisión de Notables establecida por la presidenta Laura Chinchilla a mediados del 2012 fueron a parar al archivo de la Asamblea Legislativa, sin superar siquiera la revisión en la Comisión de Gobierno y Administración del Congreso.

Los diputados de la fracción de gobierno contribuyeron con sus votos al rechazo unánime, impulsados por las críticas de las instituciones afectadas. No todas las reformas propuestas merecen un rechazo tan contundente, pero la iniciativa padeció, desde el inicio, de dos debilidades insalvables. En primer lugar, el proyecto se extendía sobre una multiplicidad de materias, diversas y complejas. Decidir sobre una implicaba pronunciarse sobre todas o, cuando menos, sobre varias de ellas.

En el mismo saco estaba la idea de asignar a la Contraloría General de la República un control a posteriori de las contrataciones públicas y el propósito de restarles carácter vinculante a las resoluciones de la Procuraduría. Al mismo tiempo, el proyecto pretendía agilizar las expropiaciones por causas de interés público. Esta última propuesta es la única vigente en la corriente legislativa, no porque fuera rescatada de la iniciativa enviada al archivo, sino porque existe otro proyecto de ley con las mismas intenciones.

En segundo lugar, las ideas nacieron de discusiones privadas de un grupo de ciudadanos distinguidos, no de los mecanismos establecidos formalmente para encausar el debate político y conseguir acuerdos. De hecho, los propios integrantes de la Comisión de Notables no consiguieron, en muchos casos, ponerse de acuerdo.

Para tener éxito, los propósitos de reforma deben forjarse en la dinámica del debate político y la actividad parlamentaria. El argumento de autoridad, definitivo en el pasado, no basta en la actualidad. Por cada experto participante en la Comisión, el país cuenta hoy con uno o varios igualmente calificados y con criterios contrastantes sobre los temas sometidos a discusión.

El mandato de la Comisión, por otra parte, fue siempre excesivamente amplio. Se le pidió estudiar las reformas necesarias para mejorar la gobernabilidad y en esa categoría caben desde las sugerencias orientadas a crear un régimen cuasi parlamentario hasta la ampliación del número de diputados. Los notables recorrieron todos esos terrenos y presentaron un informe donde dan testimonio del periplo, incluyendo los desacuerdos surgidos de camino.

La gobernabilidad, claro está, también podría perfeccionarse con la mejora del régimen presidencialista y conservando el número de diputados existente. Ninguno de los argumentos esgrimidos en el informe de los notables excluye la razonabilidad de esta segunda tesis, totalmente contradictoria con la del informe. Por el contrario, el planteamiento de los notables adolece de importantes debilidades.

Lo dicho no pretende desconocer el valor de constituir comisiones de expertos para tratar materias específicas y recomendar un curso de acción.

El grupo constituido para estudiar la situación financiera de la Caja Costarricense de Seguro Social es un buen ejemplo. Trabajó con un mandato bien delimitado, no siempre logró el consenso, pero produjo sugerencias precisas y practicables.

La Comisión de Notables, por el contrario, produjo un informe tan disperso como vago fue el mandato. En el trabajo no hay evidencia de preocupación por la viabilidad política del resultado, al punto que algunas propuestas no fueron acogidas, siquiera, por la Presidencia de la República a cuya iniciativa se conformó la Comisión.

El entierro final de las propuestas en la Asamblea Legislativa no permite juzgar sobre el valor de los planteamientos de la Comisión, muchos de ellos de enorme mérito, pero sí testimonia el fracaso del método. Mayor pudo ser el avance en materia de gobernabilidad si el gobierno hubiese establecido su agenda a partir de iniciativas concretas para luego andar el camino del debate y la negociación en los foros establecidos al efecto.

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