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EDITORIAL

Cobro electrónico en el transporte

Actualizado el 19 de febrero de 2015 a las 12:00 am

Si el cobro electrónico llegara a revelar el uso de los autobuses por una mayor cantidad de pasajeros, las tarifas bajarían drásticamente

El debate sobre la iniciativa se hace interminable, pero poco se habla de los costos de fijar tarifas con la información hasta ahora disponible

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Cobro electrónico en el transporte

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La transparencia, tan en boga en el discurso político, tropieza una y otra vez con la influencia de poderosos grupos de interés, cuyas exorbitantes ganancias dependen de las sombras y el desorden. Que lo diga la Oficina de Gobierno Digital, cuyas iniciativas siempre nadan contra corriente y, en el mejor de los casos, tardan años para concretarse.

La triste historia del sistema digital de compras del Estado es un ejemplo señero. El Gobierno acaba de anunciar su aplazamiento, una vez más, no obstante la probada eficacia del mecanismo para abaratar la adquisición de todo tipo de bienes y servicios mediante el estímulo de la competencia y la reducción de la corrupción.

Por el mismo sendero va la implantación del cobro electrónico en el transporte público. Es un debate de años y siempre hay un argumento para aplazar la adopción del sistema. Ahora hay dudas sobre el costo y su inclusión en el cálculo de tarifas. Como cualquier otro gasto necesario para brindar el servicio, el sistema de cobro electrónico lo pagará el usuario, pero es la única forma de saber si las tarifas están bien justificadas.

Si el cobro electrónico llegara a revelar el uso de los autobuses por una mayor cantidad de pasajeros, las tarifas bajarían drásticamente y también las ganancias indebidas de las empresas que, por cualquier motivo, no hayan informado el número correcto de usuarios.

Si no hubiera discrepancias, el costo del control resultará, de todas formas, marginal y brindará a los pasajeros confianza en la justicia de la tarifa. Con el fortalecimiento del modelo tarifario, se reducirá el margen para la especulación, la sospecha y también la corrupción. Habrá, pues, transparencia. Por eso, precisamente, el sistema de cobro electrónico viene enfrentando un calvario.

El Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) pretende adoptar el pago electrónico en el 2015 e incluyó la modernización en los contratos de renovación de las concesiones. Los empresarios asumieron el compromiso, pero del dicho al hecho hay un gran trecho.

El sistema único debe permitir al usuario pasar de una línea de transporte a otra con la misma tarjeta y sin necesidad de utilizar efectivo en ningún caso. Las soluciones tecnológicas existen y también los ejemplos en otros países. Pese a lo prolongado del debate, nuestras autoridades todavía están en la etapa de estudio.

Mientras tanto, cerca de un millón de personas utilizan a diario unas 450 rutas solo en el área metropolitana. La cantidad de afectados por las tarifas y la ineficiencia del cobro en efectivo es suficiente razón para convertir el proyecto, ahora sí, en una iniciativa de altísima prioridad. Todo esto, sin contar con las implicaciones fiscales del control.

Carolina Mora, vocera de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), asegura que la institución es la más interesada en el cobro electrónico. “El principal interés es obtener la demanda de pasajeros real. Esos datos son fundamentales en una fijación de tarifas”, manifestó. Ese es también el interés de los usuarios, y a ellos se deben tanto el MOPT como la Aresep.

La conveniencia del cobro electrónico es tanta que nadie se manifiesta en su contra. Surgen, sin embargo, críticas puntuales, no contra el concepto, sino contra aspectos fundamentales para su operación. El costo y su integración al modelo tarifario, la necesidad de escoger una entre varias tecnologías disponibles y otros aspectos del sistema se plantean como obstáculos formidables que, sin embargo, han sido franqueados sin dificultad en otros países. Lo importante, al parecer, es discutir para que nada suceda. Mientras tanto, poco se habla de los costos de fijar tarifas con la información hasta ahora disponible.

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