| EDITORIAL

Causa común contra el dengue

Veinte años después de la aparición del mal, los esfuerzos informativos pueden ser declarados satisfactorios, pero la población no actúa en consecuencia

Si no es este año, podría ser el entrante: el país se expone a una epidemia de grandes proporciones

Últimas noticias

Una encuesta hecha en Parrita, en el 2002, constató la buena información de la población local sobre el dengue. Once años más tarde, la zona es la más afectada del país y las prácticas necesarias para combatir la enfermedad no han sido adoptadas por los ciudadanos.

Parrita es un ejemplo, pero el mismo comportamiento se puede apreciar en otras regiones del país. Veinte años después de la aparición del mal, los esfuerzos informativos pueden ser declarados satisfactorios, pero la población no actúa en consecuencia.

El dengue no puede ser combatido sin ayuda de la ciudadanía. Una llanta, un florero o cualquier otro recipiente capaz de almacenar agua es un criadero en potencia, no importa si se le deposita en el patio o en la sala de la casa. Ningún esfuerzo individual para erradicar criaderos basta. Las medidas eficaces son, necesariamente, masivas. La limpieza en casa propia es un aporte al bienestar general, pero no erradica la amenaza si el vecino no se siente compelido a hacer su aporte.

Las regiones más afectadas son todavía las costas. Sin embargo, el mosquito se adaptó para sobrevivir en climas más fríos y, hoy, ninguna provincia está libre de dengue. En San José, como era previsible, la enfermedad se ensaña con las zonas más pobladas, casi todas habitadas por personas de bajos recursos, entre ellas La Carpio y Los Guido.

La fumigación tiene efectos limitados. Erradica la población adulta del zancudo, pero las crías permanecen en los recipientes descubiertos, en espera de alcanzar la madurez para continuar el ciclo de la enfermedad. No hay alternativa: o la población pasa del conocimiento a la acción para sumarse al combate contra la enfermedad o será imposible evitar su proliferación.

Los malos resultados de este año atestiguan cuánto falta para conseguir el éxito. El 2013 está a punto de ubicarse en el segundo lugar, detrás del peor año de la historia, el 2005, cuando hubo 40.000 casos. A la fecha, los registros sanitarios llevan cuenta de 14.284 enfermos, treinta de ellos con la grave manifestación hemorrágica del mal. Tres decesos están bajo estudio para determinar si sucedieron por dengue hemorrágico.

Amén del desplazamiento del mosquito a tierras más altas, preocupa la incidencia cada vez mayor de la enfermedad en la época seca. En eso el 2013 ya rompió todas las marcas para convertirse en el año con más afectados antes de la llegada de las lluvias.

Si no es este año, podría ser el entrante, pero el país se expone a una epidemia de grandes proporciones, potencialmente más dañina que otras, dada la presencia, en todo el territorio, de tres de los cuatro serotipos. Algunas zonas tienen los tres juntos y una importante cantidad de la población ya ha sido afectada. Esas condiciones incrementan el riesgo de contraer el tipo hemorrágico.

Al sufrimiento de los enfermos y la pérdida de vidas se suma un considerable costo económico. La presencia de la enfermedad, sobre todo en las costas, aleja el turismo. Las horas no laboradas por convalecencia empobrecen a los hogares y causan pérdidas a la actividad económica general. El costo directo de atender a los enfermos es de ¢37.000 por cita y cada uno debe presentarse ante el médico media docena de veces antes de ser dado de alta. Multiplicadas por 14.284 casos en lo que va del año, las visitas al médico, a ese costo, valen una fortuna.

La tarea de explorar formas para incitar a la población a actuar debe ser intensificada. La información diseminada hasta ahora es indudablemente útil, pero Parrita y el resto del país demuestran su insuficiencia. Los medios de comunicación no le han negado al esfuerzo su aporte. Sin embargo, la realidad señala una falla. Es preciso identificarla y poner en práctica los correctivos del caso.

Quizá haga falta una campaña publicitaria coherente y bien diseñada. Podría pensarse en algún programa de estímulo o en el reforzamiento de la legislación existente y las facultades conferidas a las autoridades sanitarias. El riesgo es demasiado alto para seguir haciendo lo mismo.

Rellene los campos para enviar el contenido por coreo electrónico.

Enviar:

Noticia La Nación: Causa común contra el dengue