Opinión

EDITORIAL

Balance del Año Viejo

Actualizado el 29 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

En el 2013, la guerra y la paz se alternaron para que algunos pueblos derramaran lágrimas y otros ensayaran sonrisas

Los movimientos terroristas islámicos desatados en África, el Cercano Oriente, Asia y el Pacífico no cedieron terreno

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En los albores del Año Nuevo se suele describir los logros del Año Viejo y los desafíos del venidero. La paz sigue siendo la meta más preciada en el ámbito internacional, pero millares de muertes ocurridas en numerosos países con conflictos internos y externos hacen que el balance del 2013 sea mixto.

Sería injusto dejar de resaltar los esfuerzos en favor de la paz a lo largo del año que termina, pero, en muchos puntos del globo, la guerra y la paz se alternaron para que algunos pueblos derramaran lágrimas y otros ensayaran sonrisas. Una mirada fugaz al mapamundi revela que, en Colombia, Irlanda del Norte, Perú, Argelia y otros países, el árbol de la paz se ha mantenido firme ante el embate de los intolerantes que denigran acuerdos adoptados en firme.

Sin embargo, los movimientos terroristas islámicos desatados en África, el Cercano Oriente, Asia y el Pacífico no cedieron terreno. Se trata de organizaciones extremistas, sometidas a estructuras rígidas de dirección y doctrina.

En África, bloques de militantes actúan bajo el mando de Al Shahan, una multinacional súbdita de Al Qaeda. Las redes de esta corporación del terror combaten a antagonistas definidos por dogma religioso, perfil tribal y otras razones. Un comando central coordina acciones para mantener en vilo a Somalia, Sudán, Sudán del Sur, Mali y la República Central Africana. Siguen apareciendo en Egipto y Libia, y legiones de ellos combaten en Siria, azotan a Iraq y buscan extenderse al Líbano, con la colaboración del Hizbolá, que controla ese país. Sus combatientes ya están presentes en Siria y ahora en Gaza.

Esta breve reseña debe alertarnos sobre los avances de movimientos radicales en nuestra región. En este capítulo no es posible ignorar a Irán, que ya cuenta con una sucursal en Venezuela.

La expansión de estos grupos no debería ser ignorada ni tampoco minimizada. Han demostrado capacidad para atacar en cualquier punto del planeta. Hace poco, las autoridades estadounidenses, con ayuda de un grupo de inmigrantes mexicanos, lograron descubrir un plan para asesinar al embajador saudita en Washington. Según los Estados Unidos, Irán patrocinaba el proyecto en el cual humildes mexicanos serían utilizados para acabar con el diplomático en un restaurante muy concurrido de Washington.

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Lamentablemente, no todo en el futuro inmediato será de color rosa. No obstante, no es dable olvidar los inmensos avances tecnológicos y científicos que nos legó el 2013. Asimismo, no podemos olvidar que toda nación tiene la obligación de no cerrar los ojos de cara a las amenazas permanentes contra la salud, la seguridad y la economía. En medio de tantas tribulaciones, hay esperanza. Ojalá que el 2014 sea portador de buenas noticias, y que el nuevo año depare paz, salud y prosperidad a Costa Rica y al mundo.

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