Opinión

EDITORIAL

Avanzar hacia buenas prácticas

Actualizado el 18 de febrero de 2016 a las 12:00 am

La OCDE ha rendido un revelador informe sobre nuestra economía y desarrollo

Para conjurar los retos y potenciar las oportunidades, debemos adoptar mejores prácticas

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Uno de los grandes beneficios que el país está recibiendo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), sin aún pertenecer a ella, es participar, como parte de las gestiones de adhesión, en un sistemático y diverso ejercicio de interlocución, análisis, evaluación y recomendaciones, mediante el cual equipos de expertos de la entidad examinan nuestro desempeño en diversas áreas de políticas públicas y proponen las mejores prácticas en relación con ellas.

A principios de la semana, el director ejecutivo de la organización, Ángel Gurría, visitó el país junto con miembros de su equipo, con dos propósitos centrales: reunirse con el presidente y otros altos funcionarios gubernamentales y presentar su primer estudio sobre el desempeño económico y social de Costa Rica.

El documento, concienzudo y profundo, pero a la vez claro y compacto, destaca el éxito de nuestro país en “combinar estándares de vida cada vez más altos y un uso sostenible de los recursos naturales”, lo cual se ve reflejado en “los altos indicadores de bienestar general”, comparables con los promedios de la OCDE, y el elevado grado de satisfacción con la vida que mostramos los costarricenses. A la vez, sin embargo, deja en evidencia enormes rezagos, problemas y desafíos, en ámbitos tan diversos como urgentes y críticos.

El informe destaca que la situación tributaria, sin duda nuestro principal problema inmediato, es cada vez más insostenible, tanto por el lado del gasto, como de los ingresos y del poco control de Hacienda sobre un enorme porcentaje de los presupuestos públicos. Las enormes desigualdades en el empleo estatal –a las que nos referiremos en otro editorial– exacerban el déficit, la inequidad y la ineficiencia. La educación muestra un abismo entre los recursos que recibe y los resultados que rinde: el porcentaje del producto interno bruto destinado a ella supera significativamente el promedio de los países de la organización, pero nuestros resultados están entre los peores al aplicar diversos índices comparativos.

Algo similar ocurre con la salud, a la que dedicamos el equivalente al 10% del PIB (también por encima del promedio de la OCDE), pero “los usuarios todavía enfrentan largos tiempos de espera” y “los gastos de su propio bolsillo van en aumento”. Los sistemas de apoyo y asistencia social sufren de males similares. Y tanto el sistema bancario como las empresas públicas tienen bajos márgenes de eficiencia; se ha producido un deterioro de nuestra productividad; el desempleo está estancado, lo mismo que la pobreza; tenemos enormes rezagos en la inversión y gestión en infraestructura; y abundan los obstáculos para la constitución y el funcionamiento de empresas formales.

Tras la sobriedad del informe, está claro que el país ha llegado a un punto crucial, límite en algunos casos. Para conjurar una crisis a corto plazo, debemos afrontar, en sus múltiples facetas, el problema fiscal. Para evitar el deterioro de nuestros índices de bienestar, debemos hacer profundas transformaciones en las políticas e instituciones sociales, que resultan en extremo ineficientes. Y para avanzar en función de nuestras potencialidades, debemos incrementar nuestra productividad, establecer metas de política pública y presupuesto en función de resultados y medir el desempeño de los funcionarios (particularmente los educadores). Se trata, en fin, de adoptar buenas prácticas, de sobra conocidas y probadas alrededor del mundo, y que no responden a criterios ideológicos, sino a parámetros de eficiencia, eficacia, transparencia, equidad y rendimiento de cuentas.

Tal como dice el informe, “las reformas de políticas y cambios institucionales podrían poner a Costa Rica en una senda hacia un crecimiento más sólido e inclusivo”. El tiempo para hacerlo cada vez es más corto, y en dos próximos editoriales nos referiremos a dos ámbitos críticos: el empleo público y la educación.

(El informe completo aparece en www.oecd.org/eco/surveys/economic-survey-costa-rica.html )

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