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Avance digital

Actualizado el 24 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

En solo diez días, el propietario de un restaurante en Zapote consiguió los permisos sanitarios y de uso de suelo requeridos para abrir el negocio

Las batallas del gobierno digital no son fáciles, pero avances como el experimentado por el propietario del Brasero Grill lo harán, afortunadamente, inevitable

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El restaurante Brasero Grill, en Zapote, es el primer negocio con patente comercial tramitada por Internet. En solo diez días, el propietario consiguió los permisos sanitarios y de uso de suelo, según sus declaraciones a La Nación. No dejó de señalar la completa ausencia de corrupción y otros vicios vergonzosamente tradicionales, como los “gavilanes” o tramitadores, bien conectados con funcionarios capaces de agilizar los trámites.

La interacción entre el interesado y el sitio estatal www.crearempresa.go.cr elimina a los intermediarios, minimiza la necesidad de dar “propina”, abarata los trámites y reduce el tiempo de espera. Lo mismo sucede con las compras del Estado allí donde se ha logrado instalar sistemas para recibir y adjudicar ofertas por Internet. La red provee de una transparencia imposible de lograr por otros medios y estimula la competencia para mejorar los precios.

El inventario de beneficios llama a preguntar por qué el país ha tardado tanto en adoptar esta tecnología. Panamá, una nación comparable, tiene años de poseer sistemas de concesión de permisos y apertura de empresas como el inaugurado por el restaurante de Zapote.

La resistencia al cambio tiene muchas explicaciones. El mejoramiento de los controles y la eliminación de oportunidades para la corrupción no le sientan bien a quienes obtienen por ese medio ingresos ilegítimos. La burocracia, por sí misma y sin más propósito que perpetuarse, también tiende a preservar sus cotos de influencia. El dueño del sello en un despacho público es, en determinado momento, un personaje de gran poder. Existen, también, operadores legítimos de actividades que se tornan innecesarias con la migración a los sistemas digitales.

La factura la paga el país con el desperdicio de recursos y las barreras erigidas a la apertura de nuevos negocios y fuentes de empleo. La presidenta Laura Chinchilla y la ministra de Economía Mayi Antillón fijaron la expansión del gobierno digital como una alta meta de la administración. Alicia Avendaño, pionera e impulsora de las soluciones digitales en el sector público, no ceja en sus esfuerzos por hacer de la idea una realidad. Las tres son dignas de encomio por estos primeros logros, que se suman a la simplificación de trámites conseguida en administraciones anteriores para la expedición de pasaportes, licencias de conducir y otras materias.

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Falta mucho por hacer, pero los beneficios cosechados con los primeros pasos abrirán el apetito por mayores avances y contribuirán a vencer la resistencia. Avendaño ha recorrido mucho camino desde sus primeras batallas para implantar la Tecnología de la Información para el Control Aduanero (TICA).

Hay, sin embargo, áreas donde el rezago es notable. Hace años, la Caja Costarricense de Seguro Social abrió la discusión sobre el expediente médico digital, pero todavía está lejos de implantarlo. Un plan piloto en Alajuelita, Puntarenas centro y Esparza no pasa de ser una recopilación de fichas básicas de atención.

La presidenta ha mostrado su impaciencia y la Sala Constitucional, al resolver el caso de un paciente no atendido por el extravío de su expediente físico, ordenó a la Caja adoptar el Expediente Digital Único en Salud “en un plazo razonable”. Amén de conservar la información en lugar seguro y eliminar el trámite de traslado cuando el paciente es referido a otro médico, el sistema facilitaría el control de citas, horarios del personal, entrega de medicinas y concesión de incapacidades.

La resistencia a adoptar el expediente digital podría encontrar explicación, paradójicamente, en esas ventajas. La burocracia que hoy maneja los expedientes físicos se tornaría innecesaria, y la medición de la productividad del personal médico, el uso de equipos y la entrega de medicinas no tendrán la bienvenida de todos.

Las batallas del gobierno digital no son fáciles, pero avances como el experimentado por el propietario del Brasero Grill lo harán, afortunadamente, inevitable.

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