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Actualizado el 04 de mayo de 1995 a las 06:19 pm

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Édgar Espinoza
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Édgar Espinoza
En vista de que el país desconoce hasta ahora las intimidades del pacto Figueres-Calderón, trataremos hoy de intuir algunas de ellas con el urgente fin de saber, como pueblo en marcha que somos, más o menos por dónde vamos.Como al Gobierno le ha ido muy feo este primer año, y peor al país, el sonado pacto entre ambos líderes se firmó con el único propósito de que ambos líderes cogobiernen.

En consecuencia, Rafael Angel Calderón tendrá su oficina a la par de la de José María Figueres, en Zapote, con el fin de mantener bien partido por la mitad el ayote nacional.

Cada uno cogobernará con base en un reglamento especial inspirado en la consigna de "Tu me das, yo te doy, nosotros nos damos..." En la puerta principal de cada despacho habrá un rótulo con la siguiente leyenda: "Prohibido majarse la manguera"

El cogobierno estará manejado por una sociedad anónima y anímica creada para la ocasión bajo el nombre de "Figueres-Calderón, Pactos, Acuerdos y Más S.A.", encargada de regular la presión nacional mediante un moderno sistema de válvulas de escape.

Ese sistema de escape funcionará así: cada vez que la situación del país se pone crítica, José María se escapa a bucear y Rafael Angel a montar caballo.

Como José María tiene a ATD y Calderón no, se creará para éste el grupo LAT, o sea, "La Agarré Toda".

En consonancia con este pacto de concordia y armonía, Figueres Olsen le enseñará a Calderón Fournier algunos trucos para perder la memoria, y Calderón otros para gobernar con Gloria. (Rima incluida)

Las tortas de ambas administraciones se taparán por mitades iguales en aras de la equidad del pacto y la mutua comprensión de las dificultades para gobernar.

Calderón cederá a Miguel Angel Rodríguez para que enseñe a Figueres algunos volados sobre cómo manejar la economía del país. A cambio, Figueres cederá a Carlos Espinach para que enseñe a Calderón el arte de como estar en todo lado sin estar en ninguno al mismo tiempo.

La famosa "marcha del pueblo" quedará distribuida así: la palanca para Figueres, y la caja de cambios para Calderón.

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Ambos líderes se condecorarán mutuamente de la siguiente manera: Figueres otorgará a Calderón la "Medalla del Gran Opositor que se Salió con la Suya pero que al Menor Descuido me lo Madrugo", y Calderón le concederá a Figueres "La Orden del Gran Chonete Mariachi por Aceptar que el PUSC le maneje el País".

Este pacto automáticamente dejará de regir cuando se produzca el primer escándalo político contra cualquiera de sus firmantes, o bien apenas se encienda la mecha electoral del 98, sin responsabilidades solidarias para ninguno.

Para distribuir mejor las tareas cogobiernistas, que son muchas y muy agobiantes, José María seguirá mañaneando tempranito y Rafael Angel anocheciendo tardecito.

Los dicharachos presidenciales quedarán asignados así: José María seguirá diciendo que "hay que socarse la faja para sacar la tarea con la ayuda del PUSC", y Calderón dirá "A comer cuento todo el mundo que hasta José María se lo tragó".

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