EDITORIAL

Acometidas mafiosas

 El descubrimiento de una red tico-china de trasiego de personas pone al descubierto la magnitud de un gran negocio por muchos años

 Se trata de una nueva forma de esclavitud, cuyo combate exige la responsabilidad compartida de Costa Rica y China

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Autoridades chinas, tal como informamos el 14 de abril pasado, frenaron un plan mafioso tendiente a traer a Costa Rica a 300 menores. Nuestro embajador en Pekín, Antonio Burgués, emitió una alerta en este sentido, con base en el descubrimiento, de parte de la Dirección de Migración y Extranjería, desde mayo del 2008, sobre algunas anomalías en documentos de reunificación familiar, esto es, de chinos residentes en nuestro país que solicitaban visa para sus supuestos hijos, todos oriundos de la provincia china de Guandong.

La Policía china arrestó, el día 25 de febrero pasado, a Cen Shuiman, de 43 años, y, a principios de abril, a Zheng Anqiang, de 36 años, pertenecientes, según el diario China Daily, a una organización conocida como “Cabeza de serpiente”. Nuestro fiscal general, Francisco Dall´Anese, confirmó que se realiza una investigación aquí para descubrir los contactos de la red. Entre estos figura un funcionario de la Cancillería costarricense quien viajó a China a realizar diversas diligencias orientadas a obtener visas para que ciudadanos chinos viajaran a Costa Rica. El embajador Burgués denunció, asimismo, ante una comisión legislativa, en noviembre del año pasado, que a nuestra representación en China llegaron ofertas de dinero a cambio de visas, como si se tratara, agregamos, de una transacción comercial corriente.

Estos hechos se deben complementar con la denuncia formulada por el director de Migración, Mario Zamora, en enero del 2007, sobre el ofrecimiento de un grupo mafioso chino de $5.000 por cada visa otorgada para que ciudadanos chinos viajaran a nuestro país. En esa oportunidad se capturó a tres mafiosos chinos, y el director de Migración fue objeto de amenazas de muerte. Debe tenerse en cuenta también que, antes del 2008, Migración daba por válidos los documentos que extendían abogados chinos sobre el parentesco de ciudadanos de ese país con coterráneos residentes en Costa Rica. Ahora se utiliza el libro familiar como documento oficial para probar el parentesco.

Lo relatado conforma un cuadro típico del trasiego de personas, menores o adultos, entre China y Costa Rica que, por la amplitud y objetividad de los antecedentes citados, pudo haberse extendido por muchos años. Esta conclusión está avalada por la estrategia del soborno y las amenazas que el actual director de Migración, Mario Zamora, denunció con dignidad y coraje, así como por los intentos, directos o disimulados, para que Migración retornara a las viejas prácticas, que tanto daño le infligieron al país. El descubrimiento de esta red tenebrosa, tico-china, dedicada a la esclavitud de niños en Costa Rica, constituye un trasunto de lo que pudo haber ocurrido en el pasado en el campo del trasiego de personas.

Estos hechos revelan, asimismo, que “la cabeza de serpiente”, como metáfora de una red mafiosa, sigue viva y seguirá actuando, con diversos métodos y tácticas, desde China, con sus contactos estratégicos en nuestro país, por lo que es preciso mantenernos en guardia. La confianza desarrollada entre las autoridades chinas y las nacionales en esta investigación, tal como lo declararon el embajador Burgués y el director de Migración, habrá de ser muy eficaz en el futuro. Sin esta labor de equipo y esta confianza –responsabilidad compartida–, y sin funcionarios capaces, valientes y honrados, es imposible, como en el caso del narcotráfico, combatir con eficacia la acometida de las mafias que, en el mercado de personas, y, sobre todo, de los menores, tienen uno de sus filones más productivos y abyectos.

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Noticia La Nación: Acometidas mafiosas