Opinión

EDITORIAL

Accidentado inicio del diálogo sobre el IVM

Actualizado el 01 de abril de 2017 a las 12:00 am

La mesa de diálogo no ha tenido la oportunidad de plantearse uno solo de muchos difíciles temas en su agenda y ya tropieza con renuncias, reclamos y pugnas

El ‘accidentado’ preámbulo de la mesa de diálogo, para utilizar la palabra del ministro de Trabajo Alfredo Hasbum, no alimenta el optimismo

Opinión

Accidentado inicio del diálogo sobre el IVM

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

La mesa de diálogo conformada para estudiar la crisis del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja Costarricense de Seguro Social no ha tenido la oportunidad de plantearse uno solo de muchos difíciles temas en su agenda y ya tropieza con renuncias, reclamos y pugnas de los sectores representados.

Los solidaristas no se muestran conformes con la representación unipersonal de su sector porque están agrupados en dos grandes organizaciones y una de ellas quedaría por fuera. A los sindicatos les adjudicaron tres plazas, una por cada central del sector, pero Patria Justa declinó la invitación a participar. En consecuencia, la representación se redujo a dos y surgieron reclamos por el tercer puesto.

Uno de los representantes patronales renunció cuando se difundieron noticias de sus cuentas pendientes con la seguridad social y las personas invitadas a fungir como facilitadoras del proceso no han mostrado interés, quizá por las limitadas posibilidades de conseguir un resultado exitoso.

El “accidentado” preámbulo de la mesa de diálogo, para utilizar la palabra del ministro de Trabajo Alfredo Hasbum, no alimenta el optimismo. A los traspiés iniciales es preciso sumar la monumentalidad de la tarea. El IVM es el régimen de pensiones más importante del país, con 238.644 jubilados y 1,4 millones de cotizantes. Su salud financiera es vital, so pena de caer en el grave problema social de la vejez desprotegida en una Costa Rica cuya población estará cada vez más necesitada de asistencia.

La falta de transparencia de la Caja a lo largo de años, su resistencia a admitir el grave problema financiero del régimen y el empeño puesto en mantener al país a oscuras, tampoco presagia un proceso eficaz. La mesa de diálogo se presenta como un ejercicio democrático confiado a los mismos sectores representados en la Junta Directiva cuando la institución luchaba por ocultar información a los ciudadanos y aun a la Superintendencia de Pensiones.

Tampoco el gobierno se mostró entusiasta con la posibilidad de entrarle a fondo al problema una vez admitidas sus preocupantes dimensiones. La corrección de las deficiencias es urgente, pero los llamados oficiales son a la calma y a la discusión pausada. A un año del traspaso de poder, nada augura la toma de polémicas decisiones.

Y es que la salida a los problemas del IVM no es fácil. Ningún correctivo será popular ni estará ayuno de costo político. La creación de la mesa de diálogo responde a las preocupantes conclusiones del estudio actuarial de la Escuela de Matemática de la Universidad de Costa Rica. Otros exámenes habrían justificado la búsqueda de remedios urgentes desde hace una década. Ningún gobierno tomó el toro por los cuernos y la Caja se dedicó a la negación. El informe de los expertos de la UCR ya no permite esa porfía, pero la nueva recomendación oficial es conducir una discusión pausada.

La experiencia histórica imposibilita descartar la posibilidad de un proceso prolongado, quizá lo suficiente para eximir a la actual administración, como lograron eximirse las anteriores, de aplicar soluciones dolorosas. Los actuarios de la UCR proponen diversos escenarios donde los elementos en juego para recuperar la salud del régimen incluyen elevar la edad de jubilación hasta 70 años, rebajar las pensiones a un 40% del salario, en lugar del 60%, o elevar las cotizaciones al 26,4% del salario mediante ajustes ejecutados entre el 2019 y el 2049. Al final, el patrono aportaría el 13,99%, el trabajador el 8,72% y el Estado el 3,69%.

La mesa de diálogo deberá examinar una combinación de esas posibilidades y repartir los costos entre las partes afectadas. Alguien lo hará, algún día, si existe voluntad de impedir el colapso del régimen. Ojalá las razones existentes para dudar resulten injustificadas y la mesa produzca soluciones a corto plazo, para ser puestas en práctica cuanto antes.

  • Comparta este artículo
Opinión

Accidentado inicio del diálogo sobre el IVM

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota