Opinión

Hacia un ecourbanismo

Actualizado el 03 de enero de 2002 a las 12:00 am

Hay deseo de hacer a San José habitable

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La ciudad nos pertenece. Somos quienes decidimos cuándo, cómo y para qué cambiarla. La indiferencia del siglo XX no sirvió, pero por fortuna se reemplazó por una actitud de preocupación a inicios del 2000. Sigue ahora concretar sobre temáticas urbanas.

Es pertinente considerar los planteamientos de quienes se han cuestionado el asunto. Propuestas como techar la avenida central del arquitecto Jorge Bertheau, el libro Peatonización del arquitecto Eduardo Brenes, así como el comentario de Bruno Stagno de que no deseamos vivir en rascacielos sino en rascasuelos, atinado desde el punto de vista psicológico.

A estas propuestas se suman los "ejercicios de diseño urbano" de las escuelas de arquitectura. Debemos valuar proyectos como la reorganización de San Pedro por parte de la Universidad de Costa Rica, el canopy urbano para el Paseo Colón de la Universidad del Diseño, así como los complejos habitacionales de la Universidad Véritas.

Evaluando el pasado y las propuestas de las escuelas, debemos apreciar posiciones internacionales sobre urbanismo contemporáneo. Una de las teorías que mejor expone los planteamientos actuales es el ecourbanismo, que se ha aplicado con resultados positivos en urbes como Curitiba o Singapur, y que se ajusta a ciudades de escala manejable, como San José.

Vivir en el centro. Evaluar las experiencias –europeas principalmente– con respecto a vivir en los centros de las ciudades es una decisión acertada. Los europeos "reciclaron" edificios antiguos para albergar a parte de la población que antes habitaba en suburbios. Generaron a su vez hitos urbanos puntuales para activar zonas enteras. En algunos casos basta con erguir un edificio para activar toda una zona o microciudad.

En nuestro contexto, ¿qué pasaría si colocáramos un museo de arte contemporáneo, un estadio o una biblioteca con la intención de crear una zona adjunta llena de vida? Tenemos ejemplos de efectividad, como Multiplaza. Es un asunto delicado porque también se pueden inducir efectos negativos, por ejemplo el Megasuper –parque de la Paz–, edificio que insulta al contexto con su fachada de pésimo gusto y provoca caos vial por tener acceso directo desde la circunvalación.

Es oportuno definir los medios de transporte en San José para los próximos años. La creación de terminales debe concretarse y ejecutarse con voluntad similar a la que se requirió para la ampliación del aeropuerto internacional Juan Santamaría.

Limpieza visual. La portada de La Nación del 23 de diciembre expone con claridad una situación que nos afecta a diario y que deseamos cambiar pronto. La limpieza visual al eliminar un 95% de los rótulos cambiaría considerablemente la sensación al caminar por el casco urbano.

Hay deseo evidente por una ciudad habitable, por lo que es acertado crear espacios en canales y periódicos para debatir la temática y definir pautas a seguir en materia urbana.

La voluntad hacia un ecourbanismo nace de nosotros como ciudadanos y debe ser apoyada por cualquier político que esté o pretenda estar en el poder (en Francia es la tercera prioridad en los discursos políticos).

Quizás no hay nada más determinante de un pueblo que su propio espacio, su ciudad. La decisión es nuestra, el material para hacerlo se ha gestado en los años anteriores y corresponde a las generaciones actuales crear la ciudad de los próximos 50 años.

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