Opinión

Un diagnóstico más balanceado

Actualizado el 09 de junio de 2007 a las 12:00 am

Habitabilidad, funcionalidad y competitividad de San José han mejorado

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Es imposible tapar el sol con un dedo y afirmar que la tendencia hacia la regeneración y al repoblamiento de San José es generalizada. No obstante, sin demeritar el reportaje de la periodista Vanesa Loaiza, titulado “Indigentes y ladrones: ‘dueños de céntricas calles capitalinas’”, publicado porLa Nación el domingo 3 de junio y comentado por el columnista Julio Rodríguez, al día siguiente –en su espacio En vela , en el cual el comunicador tiene palabras de apoyo hacia la gestión del suscrito, las cuales agradezco–, es injusto generalizar la situación de ciertas zonas conflictivas a toda la capital, ya que esto podría inducir a interpretaciones sesgadas, por parte de los lectores y de los inversionistas que hoy están cambiando el panorama capitalino.

A pesar de sus problemas, que no se pueden minimizar o invisibilizar, la capital ha sido catalogada, por diversas revistas y estudios especializados, como una de las ciudades de América Latina con mejor calidad de vida, mayor potencial para inversiones y como destino turístico que podría reposicionarse exitosamente. No en vano, ha recibido distinciones como su designación como “Capital Iberoamericana de la Cultura 2006”. Consecuentemente, es pertinente contextualizar y analizar, de modo más profundo, las situaciones conflictivas que aquejan a este espacio humano.

Los gobiernos locales, en suma de 81 en todo el país, apenas ejecutan el 1,3% del gasto público del Estado. Asimismo, carecen de competencias (y de recursos para asumirlas), que en otras latitudes, son inconcebibles en otras manos que no sean las del ayuntamiento, tales como: el ordenamiento vial y del transporte público, la seguridad ciudadana, la planificación y ejecución de infraestructuras urbanas o la administración de servicios públicos.

Significativa acción. Ante el inmovilismo, lo más sencillo sería quedarse a la expectativa, esperando al día en el que la Asamblea Legislativa cumpla con promesas, largamente pospuestas, de descentralización del Estado y de fortalecimiento del régimen municipal. Desde hace más de 15 años, sin embargo, el gobierno local josefino inició un significativo programa de renovación urbana que ha mejorado considerablemente la habitabilidad, la funcionalidad y la competitividad de la ciudad.

El rescate de parques, la construcción de bulevares, el arte en espacios públicos, la reivindicación de la cultura propia (con actividades como el Festival de la Luz), la planificación urbana, el Plan Luz para mejorar el paisaje nocturno o la arborización de la ciudad, cambiaron, ostensiblemente, la percepción de un San José que, a principios de la década pasada, estaba prácticamente condenado a convertirse en feudo de la delincuencia y de las peores patologías sociales. La avenida central, otrora copada por la delincuencia y al borde del abandono, y hoy principal centro comercial del país, es ejemplo del éxito del rescate de la capital .

La decadencia de la capital se debió, principalmente, a la falta de planificación, por parte del Gobierno central y de la Municipalidad, y a la adopción, totalmente errática, de un modelo expansivo de ciudad, que obligó al Estado a inversiones millonarias en infraestructura y servicios en las zonas periféricas y que, además, puso en jaque al patrimonio ecológico y paisajístico del Valle Central.

Sin embargo, cabría preguntarse lo siguiente: ¿no son la mayoría de las patologías sociales que subsisten en San José consecuencia de problemas estructurales y socioeconómicos muy profundos, en el ámbito nacional, resultado de una inequitativa distribución de la riqueza?

Por la calidad de vida. Al margen de este asunto, el ayuntamiento no se ha quedado de brazos cruzados y, en los últimos años, ha impulsado programas como la creación de un cuerpo municipal de Policía, la inversión en la recuperación de las infraestructuras educativas y deportivas, el trabajo conjunto para optimizar la calidad de vida en los barrios de atención prioritaria, la búsqueda de una solución a la indigencia (mediante las Cruzadas de Fe y Esperanza) o la posición de San José como destino turístico de interés cultural.

Asimismo, se han creado el Consejo de Seguridad y el Consejo Social, que reúnen al ayuntamiento con los ministerios e instituciones vinculadas a cada área de acción, que pretenden coordinar esfuerzos para luchar de manera efectiva contra fenómenos como la inseguridad ciudadana y la indigencia.

Otros pasos hacia la renovación son: la construcción del sistema eléctrico subterráneo, el cambio en el alumbrado público, la instalación de modernos semáforos y la mejora en el mobiliario urbano.

Hay razones para tener esperanza, porque hoy la capital es escenario de la ejecución de proyectos como “San José Posible” y de un proceso de repoblamiento en La Sabana, en altura y alta densidad, impulsado por la empresa privada, que manifiesta, de esta manera, su confianza en la labor realizada por la municipalidad.

Para que San José sea posible, hay que creer que lo es. La capital es una ciudad que perdió su autoestima y su identidad, por lo que el gobierno local está construyendo, sobre bases muy sólidas, ese espacio humano con calidad de vida para sus ciudadanos y usuarios que Costa Rica anhela como su cara al mundo, como su centro político, cultural, económico y como su motor de una verdadera integración de la diversidad y de inclusión social.

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