Por: Armando González R. 28 febrero, 2016

La fracción legislativa de la Unidad Socialcristiana invita al gobierno a apoyar la creación de una comisión especial para dictaminar, en un plazo “perentorio”, 17 proyectos de ley de reforma a los principales detonantes del gasto público: pensiones, remuneraciones y privilegios.

Con la urgencia del caso, los socialcristianos proponen crear una vía rápida para tramitar los proyectos y fijarles plazo de votación. La comisión sesionaría de lunes a jueves y podría habilitar los viernes, sábados y domingos.

La invitación dirigida al gobierno es, también, una oportunidad para otras bancadas legislativas preocupadas por la situación de las finanzas públicas. Es difícil imaginar incompatibilidad alguna entre la propuesta socialcristiana y los objetivos pregonados, entre otros, por los legisladores del Partido Liberación Nacional y el Movimiento Libertario.

La acción conjunta de esas fracciones aumentaría las posibilidades de la iniciativa y le daría contenido programático a la alianza conformada para tomar el Directorio legislativo hace poco menos de un año. Entre los 17 proyectos hay iniciativas de todas las fracciones y las reformas encajan en las promesas formuladas por los opositores cuando anunciaron la decisión de unirse para gobernar el Congreso.

El sentido de urgencia de la propuesta socialcristiana no es fruto de la imaginación de sus impulsores. La calificadora internacional de riesgo Standard & Poor’s anunció el jueves su decisión de degradar la deuda costarricense, como lo hicieron sus pares Moody’s y Fitch.

El común denominador del razonamiento de las calificadoras es su escepticismo sobre la capacidad del sistema político nacional para responder a tiempo. Ante las dudas, la comisión legislativa sería un fuerte contraargumento. Por su parte, el propio presidente de la República vaticina “miseria y perturbación social” en el futuro cercano y las demás bancadas opositoras no han dejado de expresarse en el mismo sentido.

La necesidad de actuar es imperiosa y debería bastar para apaciguar los deseos de protagonismo y el celo frente a iniciativas de bancadas rivales. La acción conjunta de los opositores podría vencer la resistencia esperable de Zapote y, de paso, fortalecer el reclamo presidencial de un ajuste tributario significativo, tan importante para estabilizar las finanzas públicas como la reducción del gasto. Las dos cosas se pueden lograr con voluntad y sentido de urgencia.