Por: Luis Mesalles 21 marzo, 2015

La presentación de las reformas a los impuestos de ventas y de renta reaviva la discusión sobre cómo solucionar el problema fiscal.

El gobierno usa la estrategia de poner todas sus cartas sobre la mesa. Ha presentado, o está por presentar, un paquete grande de reformas para ser discutido a la vez: impuestos de renta y ventas, combate al fraude y a la evasión fiscal, pensiones y responsabilidad fiscal.

Sería una buena estrategia porque dichas enmiendas afectan, prácticamente, a todos los grupos, y por tanto ninguno podría decir que está llevando solito el peso de la solución al problema fiscal.

Aunque, en realidad, me parece que falta un grandísimo componente de la solución: la reforma a la Ley de Empleo Público.

Por otro lado, impulsar tantos proyectos a la vez sería contraproducente, pues tocan intereses de muchos grupos a la vez. A nadie le gusta pagar impuestos y tampoco que le quiten privilegios.

La discusión será muy complicada, difícil de manejar políticamente, aún más para un gobierno que no ha mostrado mucha sagacidad y ya perdió el caudal político propio del primer año.

Un punto medular de la discusión es cuánto peso se le pone a cada uno de los componentes que deben integrar la solución.

El gobierno ha dicho que requiere 3,75 puntos del PIB para cerrar la brecha entre ingresos y gastos. Para ello, pretende recaudar 2 puntos del PIB mediante las reformas tributarias a ventas y renta; 1 punto con la disminución de la evasión y la elusión; y el restante 0,75 con la disminución del gasto.

Me parece que el gobierno se queda corto con esos números. Las reformas, una vez que pasen por la Asamblea y reciban la presión de diversos grupos, saldrán “pasadas por agua”. La recaudación será menor a lo pretendido.

Los proyectos, además, se quedan cortos en cuanto a simplificar el sistema tributario, por lo cual será difícil reducir significativamente la evasión y la elusión.

Por el lado del gasto, mientras la administración no le entre al tema del empleo público en serio, que es donde está el grueso del gasto, le será difícil lograr el 0,75 pretendido.

Me parece que el balance en la solución al problema fiscal debería ser 4 x 1: 1 punto en una reforma tributaria que reduzca las exenciones existentes; 1 punto en mejora recaudatoria; 1 punto en menos gastos; y 1 punto por mayor crecimiento económico.

El último rubro es fundamental. Sin crecimiento económico, no habrá solución fiscal.