Opinión

El topo mexicano

Actualizado el 23 de septiembre de 2017 a las 10:30 pm

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Un hombre de 70 años, dispuesto a jugarse cuanto le queda de vida en las peligrosas tareas de salvamento desarrolladas en la capital mexicana a partir del terremoto del martes, pausó para atender a un equipo del noticiero estadounidense CNN. Es miembro de una cuadrilla autodenominada “Los topos”, por su disposición a sumergirse entre los escombros para auxiliar a quienes hayan quedado atrapados.

La escuela captada por el camarógrafo a espaldas del entrevistado daba testimonio del grave riesgo asumido por los rescatistas. Buena parte de la estructura se había desplomado y el resto no ofrecía garantías de mantenerse en pie, sobre todo en el impredecible caso de una réplica.

El hombre contestó a las preguntas con voz pausada, en buen inglés, con las imperfecciones propias de quien aprende un idioma a cierta edad. Manifestó esperanzas de encontrar a más niños con vida. A diferencia de los mayores, explicó, los niños tienen voluntad de vivir. Esa, cuando menos, era su ilusión.

La mía, contemplando a aquel noble septuagenario, es que sea uno de decenas de miles de emigrantes retornados a la patria luego de trabajar en los Estados Unidos. El dominio del inglés da derecho a presumirlo, como también la apariencia humilde y hasta la edad, apropiada para volver al nido en procura de descanso. Por otra parte, el regreso de los trabajadores emigrados es un fenómeno bien documentado.

Me ilusiona pensar que se trata de un emigrante porque nadie podría representar mejor la valentía y nobleza de los mexicanos o estar más lejos de los narcotraficantes y violadores descritos en la dolorosa injuria difundida a lo largo de la campaña presidencial estadounidense. Si, como sospecho, el septuagenario topo fue emigrante, el país anfitrión perdió mucho cuando un hombre de esas cualidades decidió regresar a México.

Tragedias como el terremoto de hace unos días vierten luz sobre las virtudes de individuos y pueblos. Los huracanes Harvey e Irma hicieron lo mismo en Estados Unidos, donde abnegados rescatistas arriesgaron sus vidas con ejemplar entrega. Los estados más castigados fueron Texas y Florida. Quizá por eso es imposible dejar de notar los apellidos hispanos de muchos de aquellos héroes, comprometidos, al lado de sus compañeros de otras etnias, con la noble tarea de dar auxilio a quien pudiera necesitarlo, sin preguntar por el credo u origen, ni fijarse en colores y otras necedades.

Armando González es director de La Nación.

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Armando González R.

agonzalez@nacion.com

Editor General Grupo Nación

Laboró en la revista Rumbo, La Nación y Al Día, del cual fue director cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. En el 2014 asumió la Edición General de GN Medios y la Dirección de La Nación. Abogado de la Universidad ...

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