Por: Nuria Marín Raventós 30 noviembre, 2014

Los ticos somos muy dados a adoptar prácticas de otros países. Pero por qué, si existe el Thanksgiving (Día de Acción de Gracias), con el profundo valor que esta celebración implica, en su lugar nos dejamos llevar por el énfasis consumista del Black Friday ? Esta reflexión de mi hija Andrea la comparto plenamente.

La celebración del Thanksgiving Day se realiza en diferentes países, entre ellos Estados Unidos, que la festeja el cuarto jueves de noviembre, justamente la semana recién finalizada. Lo interesante de esta conmemoración es que amalgama tradiciones europeas con las de las poblaciones aborígenes, en un acto que es tanto de un agradecimiento personal y familiar como de carácter colectivo.

Aunque algunos estudiosos cuestionan una versión oficial del origen, la más reconocida es la celebración realizada por inmigrantes ingleses como agradecimiento por la primera cosecha en el Nuevo Mundo (Plymouth, Massachusetts, 1621) y la ayuda que recibieron de los aborígenes de Estados Unidos.

Lo que destaca de esta celebración es ese alto en el camino para reunirse en una actividad familiar, reflexionar y agradecer por todas las bendiciones que se han recibido.

En lo personal, tomo la fecha como oportunidad para dar gracias por contar con salud. Además, me siento bendecida y agradecida por la familia de la que provengo y por la que, junto a mi esposo, he podido formar. La familia, sin duda, es el tesoro más grande que toda persona pueda tener.

Como costarricense, me siento privilegiada por venir al mundo en un país de una belleza y biodiversidad inigualables, con un clima excepcional de eterna primavera, y en una democracia centenaria y pionera que mañana, hace 66 años, decidió abolir su ejército para destinar esos recursos a la educación, salud y bienestar de nuestra población.

Quise hacer estas reflexiones, pues muchas veces nos dejamos llevar por el pesimismo y el desánimo. Además, hemos caído en una cultura que, con demasiada frecuencia, privilegia las malas noticias y lo negativo, lo cual facilita que las personas, y también los países como colectivo, pierdan de vista lo positivo y todas esas bendiciones con las que contamos en nuestras vidas, y por las que debemos estar profundamente agradecidos. Por eso, si de adoptar otras costumbres se trata, no optemos por el Black Friday , sino por el Thanksgiving.