Por: Jorge Guardia 15 diciembre, 2015

¿Cómo pinta la macroeconomía para el 2016? Nueva información confirma que las principales variables van mejorando, salvo lo fiscal. Pero, aun ahí, podría haber sorpresas.

PIB. La producción real crecerá más en el 2016 que en el 2015 (2,8%) para rondar el 4% estimado en el programa “macro” del BCCR. La expansión se viene reflejando desde marzo del 2015. La tendencia ciclo del IMAE revela un crecimiento medio del 2,5% y la tasa interanual, un 3,2%. Pero si se excluyen zonas francas, sube al 3,4%.

Inflación. La gran sorpresa del 2015. Varios factores influyeron: caída del petróleo, estabilidad cambiaria, política monetaria, menores precios regulados, poca expansión de la demanda agregada (a pesar del gasto fiscal), desempleo, baja inflación mundial (0,2% en EE. UU. y 0,1% en la UE) y los precios de las materias primas. Las expectativas –mis expectativas– para el 2016 apuntan a un ligero repunte, pues no se visualizan nuevas caídas del petróleo. La demanda interna repuntará, pero no al punto de recalentar la economía y los precios externos tampoco presionarán los internos. El FMI estima una inflación tica de un 2%. Me parece razonable.

Tipo de cambio. El mercado cambiario ha sido superavitario y el BCCR ha intervenido para estabilizarlo, con cierta flexibilidad. Así pinta el 2016. Pero hay un riesgo potencial: al subir las tasas de interés en EE. UU. habría alguna volatilidad. Pero la Fed afirma que la llevará suave, por lo que no veremos tanta volatilidad. En todo caso, nuestro régimen cambiario flexible permitirá enfrentar las nuevas circunstancias.

Tasas de interés. Han venido cayendo en respuesta a la baja inflación, pero a una tasa menor. La variación del IPC bajó del 4,20% en enero al -0,96% a hoy. La tasa básica pasiva también bajó, pero menos: del 7,20% al 5,95%. Por eso, se incrementaron las tasas de interés reales, dando margen para una reducción adicional en la tasa nominal. Y si los bancos estatales cumplen lo dispuesto en la directriz H-015 que los conmina a reducir el margen de intermediación, las activas podrían ceder.

Desempleo, pobreza y déficit. El desempleo podría mejorar levemente por el mayor crecimiento del PIB y, también, la pobreza por la baja inflación. Finalmente, la Asamblea nos podría dar una agradable sorpresa si aprueba los dos proyectos de ley de la oposición para regular salarios y pluses en el sector público convocados por el Ejecutivo a extraordinarias, y se allana el camino para la reforma tributaria.

Un buen deseo (tamal fiscal) para Navidad y Año Nuevo.

Jorge Guardia es abogado y economista. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es, además, profesor de Economía y Derecho Económico en la Universidad de Costa Rica.