Por: Jorge Guardia 31 mayo, 2016

Canatur y Cadexco no pudieron demostrar que aprobarían el test técnico del BID para justificar una devaluación inducida. Entonces, en infantil represalia, dijeron que yo tampoco aprobaría el del FMI. ¡Qué gazmoño! Les voy a demostrar que sí y que, más bien, son ellas quienes lo reprobarían.

No leyeron a fondo el estudio del FMI citado en su apoyo (WEO, oct. 2015, cap. III). Una devaluación sí puede impulsar las exportaciones, pero produce otros efectos económicos negativos que lo contrarrestan. El mismo documento se cura en salud. Dice: “El análisis se enfoca en el restringido efecto de los tipos de cambio en el comercio, mas es parcial y limitado. Ignora los efectos de devaluar en el equilibrio general que involucra el comercio y otras variables como las expectativas de inflación, tasas de interés y demanda doméstica”.

Ahí es donde se desploma toda la argumentación de las cámaras. Desconoce un estudio del FMI sobre el equilibrio general en Costa Rica que me da, precisamente, la razón.

Dice: “Una devaluación del 20% afectaría las tasas de interés y la prima de riesgo en 300 puntos base y haría declinar el PIB en 1,5% al reducir el consumo de las familias e inversión privada, y opacaría el aumento de exportaciones” ( C.R. Selected ussues & analytical notes n.º 16/132). ¿Por qué las cámaras no exigen a sus asesores investigar más antes de embarcarlas a dar respuestas erradas? Las inducen a abogar por una devaluación similar a la supuesta apreciación del colón (30%). ¡Qué bombazo para los pobres! Aumentaría la pobreza (devaluar es una forma grosera de bajar salarios), sufriría la distribución del ingreso (los favorecidos no serían precisamente los pobres), el decrecimiento del PIB sería peor al estimado por el FMI y no bajaría el desempleo.

También aducen que el tipo de cambio real está desalineado. De nuevo, ignoran lo que dice el Fondo: “Se estima que los resultados basados en los enfoque del sector externo no lo consideran subvaluado ni sobrevaluado. El simple promedio de diferentes metodologías lo confirma. El staff concluye que el tipo de cambio efectivo real está en línea con los fundamentales” (inf. art. IV, recuadro 1). Y sobre la duda de por qué el BCCR no suavizó su política monetaria como la Fed, el FMI dice que sí: “Los resultados indican que la reducción de 350 puntos base en la tasa de política monetaria podría aumentar substancialmente el PIB ( Selected issues 16/132). Conclusión: El Fondo contradice toda la argumentación de las cámaras. Con esa flojera, tampoco pasarán la zaranda del Banco Central. Esa es la apuesta.