Por: Armando Mayorga 23 agosto

Los magistrados y funcionarios del Poder Judicial plantearon una reforma “light” a su régimen de pensiones. El Ministerio de Hacienda propuso una reforma “light” a los beneficios de los empleados públicos. Deducción: ni Poder Judicial ni Poder Ejecutivo tienen una verdadera intención de bajar el gasto.

Ambos proyectos, si acaso, hacen remiendos, dan paladas al hueco de fondo. Pero, nunca, acaban con el hueco.

Hay mentes cortoplacistas detrás de estas “soluciones”. Hay personas que les gusta patear la bola hacia adelante para que otro vea qué hace.

La decisión de los magistrados da pena. Pactaron con los trabajadores, tras la huelga, un proyecto para dar solvencia a su privilegiado régimen de pensiones (que financiamos con los impuestos) y resulta que no resuelve nada.

Ese plan, presentado a los diputados con la firma del Frente Amplio, queda lejos de cubrir el faltante en el régimen pues deja un déficit actuarial de ¢3 billones, según los cálculos de los matemáticos del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas (IICE), de la Universidad de Costa Rica (UCR).

El hueco es de ¢5,3 billones, pero ni magistrados ni funcionarios judiciales dan muestra de cortar esas prerrogativas para equipararlas a las del resto de los mortales que cotizan para el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM). La justicia existe, mientras no se les toque...

Si quieren mantener sus privilegios, la única salida es subir la cotización tripartita (empleado, patrono y Estado) hasta el 43% el salario mensual de cada trabajador, según ha advertido el IICE.

Hoy, la cotización es de 26,60% en donde 14,36% es aporte patronal (es decir, dinero que viene de los impuestos), 11% del trabajador y pensionado; y 1,24% del Estado (también de tributos).

Es decir, la carga de beneficios descansa en impuestos.

La reforma de empleo público del Gobierno también da pena. No soluciona nada. Dejó pagos en topes de cesantía de hasta 24 años, cuando el resto de los mortales solo reciben ocho años; dejó que las convenciones colectivas se prolonguen de por vida sin renegociación... Con esta falta de voluntad para ahorrar dinero, nos llevan, a buen paso, en camino hacia Grecia.