Opinión

El punto ‘I’

Actualizado el 05 de abril de 2016 a las 12:00 am

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El punto ‘I’

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¿Llegamos a un punto de inflexión en las tasas de interés? Por inflexión entiendo el punto donde cambia la tendencia de una variable (a la baja, por ejemplo) para estabilizarse o empezar a mostrar otra distinta (al alza, por ejemplo). El tema no es trivial ni una disgregación intelectual. Olfatearlo a tiempo puede significar la diferencia entre perder o ganar.

Ubiquemos el punto “I” en su contexto histórico. En 2015, el Banco Central practicó una política monetaria laxa para habilitar la constreñida producción. Contrarrestar la “brecha del producto” exigía con urgencia mayor laxitud. Entonces, decidió reducir su tasa de política monetaria de un 5,25% en enero del 2015 a 1,75% doce meses después. Las demás tasas bajaron, aunque menos. La básica pasiva cayó de 7,2% en enero del 2015 a su nivel más bajo en marzo pasado (5,55% ajustado) y la activa (promedio) de un 17% hasta su más bajo nivel en febrero del 2016 (15,34%).

El laxativo funcionó. El PIB depuso sin dificultad y comenzó a pujar a más del promedio histórico. Pero ningún organismo, viviente o no, puede subsistir por siempre en esas (se cura o se muere). La economía recuperó buena parte de su salud. El IMAE nadaba en rojo en junio pasado, pero ya en enero mostró una galana variación interanual del 4,93%. Los doctores del Central estiman que el PIB subirá un 4,3% real en el 2016, cifra que raya el promedio histórico y sugiere el inicio del fin de la política monetaria acomodaticia.

Varios indicios parecen anunciar el advenimiento del nuevo punto “I”: la economía creció; el BCCR dejó de bajar su tasa de política monetaria (mensaje clave); la inflación tocó fondo en noviembre del 2015 (-1,2%) y ha empezado a subir conforme a la nueva meta del programa “macro”; las tasas activas y pasivas de interés (promedio), cuya tendencia a la baja marcó el 2015, también parecen haber tocado fondo; y Hacienda, que hace poco logró captar un buen ajuste sin alebrestar las tasas de interés, podría no repetir su hazaña.

Esos brotes anidan un nuevo estadio de estabilidad en las tasas nominales de interés, con ligeras bajas en las tasas reales conforme repunte la inflación. Parecieran igualmente enunciar una distendida quietud financiera (inflación, tipo de cambio), al menos por el resto del año (más allá del cual no nos deja ver la bola de cristal). Después –quizás a partir del 2017– otras variables comenzarán a acechar el mercado financiero: cierre de la brecha fiscal, ajustes en las tasas externas de interés y nueva presión fiscal (¡otra vez!). Entonces, habrá que prepararse para un nuevo punto de inflexión.

Jorge Guardia es abogado y economista. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es, además, profesor de Economía y Derecho Económico en la Universidad de Costa Rica

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Jorge Guardia

Abogado, economista y columnista de La Nación. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es además profesor de economía y derecho económico en la Universidad de Costa Rica.

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