Por: Jaime Daremblum 29 marzo

Mucho me complació el anuncio del Museo en Memoria del Holocausto, en Washington, sobre el escogimiento de la canciller alemana, Ángela Merkel, como laureada con el Premio Elie Wiesel por su descollante labor en promover el conocimiento del Holocausto.

Un discurso que pronunció Merkel en el Parlamento (Kneset), en Jerusalén, el 18 de marzo del 2008, fue para calificados analistas internacionales el más significativo de un líder alemán de la posguerra. Después de describir las atrocidades nazis contra los judíos, afirmó: “El asesinato en masa de seis millones de judíos, perpetrado en nombre de Alemania, ha traído indescriptible sufrimiento al pueblo judío, a Europa y el mundo entero. Los alemanes están llenos de vergüenza por este Holocausto obra del nazismo”.

No debió ser fácil condenar de manera tan tajante al régimen nazi de Adolfo Hitler. En Alemania y otros países aún pululan algunos pequeños círculos que añoran los tiempos de Hitler. Ángela Merkel lo ha condenado desde décadas atrás, especialmente como líder democristiana en las tareas políticas de la República Federal constituida tras la Segunda Guerra Mundial.

El recordado Elie Wiesel sobrevivió, como niño, a aquella horrible hecatombe desatada por Hitler y los nazis. Asilado en Estados Unidos, recibió el Nobel de la Paz en 1986, una condecoración sobradamente justa para quien se erigió como vocero de la libertad y la concordia en el mundo. Weisel vino a Costa Rica invitado por el Centro de Investigación y Adiestramiento Político y Administrativo (Ciapa) para inaugurar la cátedra Doris Stone, eminente benefactora social. Weisel era, en ese momento, profesor en Boston University.

Lamentablemente, Weisel falleció hace unos pocos años y hace mucha falta en este mundo, donde todavía hay mal informados que discuten la veracidad de lo ocurrido bajo el nazismo. Peor aún, hay quienes intentan revivir los odios que creíamos pasados.

Es interesante apuntar que Merkel nació en 1954 en la Alemania del Este. Se educó como química y física, materias con las que obtuvo un doctorado. Fue elegida para el Parlamento por la Democracia Cristiana y luego… éxitos hasta ahora, en la cumbre de su nación.

La vocación por la libertad y la democracia es su corona. Un ejemplo para las juventudes de hoy. Celebramos sus recientes laureles y, en especial, el que recibirá ahora por honrar de manera infatigable la memoria del Holocausto.