Por: Jaime Daremblum 5 abril

Los antagonismos históricos entre la India y Pakistán se han traducido en rivalidades bélicas, particularmente, nucleares. Las tensiones que caracterizan el animus reinante se han complicado con las guerras y crisis pasadas; sin embargo, las rivalidades nucleares, que son materia de gruesas novelas, son ante todo visiones de los temores que proyectan en el mundo entero.

El polémico desarrollo del poderío nuclear de dichos países ha dado otro salto en fechas recientes, cubierto por una escalada armamentista acompañada por nuevas elaboraciones doctrinarias que presagian tormentas bélicas en el sur de Asia.

Las dos naciones se han enfrentado en tres guerras y una miríada de choques fronterizos. Ahora es un choque abiertamente estratégico. Cada una posee más de 100 cabezas nucleares y los medios para hacerlas llegar a sus respectivos blancos por tierra, mar y aire. La India, asimismo, ha generado creciente preocupación con sus ilusiones de asestar un primer golpe contra Pakistán.

La India ya hizo pruebas de sus misiles interceptores de proyectiles pakistaníes como parte del plan para desarrollar un escudo balístico. Al mismo tiempo, Pakistán anunció haber avanzado en la construcción de un misil con múltiples bombas dirigidas a evadir el escudo de la India.

La India afirma que ha adelantado el despliegue de un submarino nuclear con capacidad para lanzar, desde las profundidades del mar, ojivas nucleares para burlar las defensas pakistaníes. La respuesta de Pakistán fue ensayar misiles submarinos.

Por desgracia, la carrera se acelera. Ambas potencias desarrollan proyectos de cómo defender de armas nucleares a sus fuerzas invasoras mediante ojivas de difícil detección. El general Joseph Votel, en su testimonio ante el Congreso norteamericano, subrayó que intercambios bélicos entre fuerzas armadas convencionales corren el peligro de saltar de manera imprevista a las bombas nucleares.

Por otra parte, conforme la India expande su ejército como fuerza disuasiva, Pakistán lo hace mediante una expansión constante de sus armas nucleares y ya supera en este renglón a la India, en razón de 4 a 1. El profesor Vipin Narang, del MIT, declaró ante el Congreso norteamericano que, en estas condiciones, cada una de las dos naciones procurará correr a la delantera con todas sus capacidades bélicas, porque un segundo lugar en esta carrera significaría sufrir una hecatombe nuclear.

Por desgracia, creo yo, no sería solo la segunda nación, sino buena parte del planeta.