Por: Nuria Marín Raventós 3 abril, 2016

Expreso mi solidaridad por la muerte de Alejo Leiva Lachner a su familia y amigos. Me indigna lo acontecido y me preocupa, como costarricense. Igualmente pienso en otros jóvenes cuyas historias no han trascendido a la prensa. Debemos actuar para que ¡nunca más suceda!

Se ha perdido la vida de un joven que, en palabras de su abuelita, fue un “muchacho lleno de sueños, lleno de vida”. Hoy el país entero llora la partida de este hijo, hermano y nieto amante de la naturaleza y del deporte.

Tenemos la responsabilidad de que este acto cruel nunca más se repita. Que la prematura partida de Alejo nos una en la determinación de prevenir y erradicar este tipo de grupos y conductas violentas, que movilice a las autoridades para que no quede en la impunidad.

Pertenezco a una generación en la que playas del Coco era un destino para disfrutar el sol y la playa, y también para departir sanamente y con alegría con las personas de la zona.

Hoy veo con tristeza y preocupación la referencia despectiva y odiosa hacia los de la GAM cuando esas divisiones y diferencias no son parte de nuestro ADN. Todos somos ticos.

Me preocupa que existan zonas que pueden ser tomadas por personas, bandas o grupos criminales, y que la gente de bien, ante la inopia de nuestras autoridades, temor por las represalias ante una denuncia o desalentados por la impunidad, simplemente se resignen a vivir atemorizados, por no decir aterrorizados. ¡No más!

La muerte de Alejo mostró nuestra peor cara. Por los medios nos enteramos de que este tipo de acción grupal y cuasi linchamiento colectivo no fue una práctica aislada. Tuvimos que llegar a lo absurdo, la muerte de una persona, para que se movilice al país.

Las autoridades policiales están en deuda. Quedan dudas sobre la respuesta de quienes estaban al frente ese día, el número de oficiales y recursos disponibles, así como la priorización al actuar. Preocupó la reacción evasiva inicial aunque luego se tratara de rectificar. Dichosamente se prometieron más policías y recursos a la comunidad.

El país que le declara la paz al mundo está llamado a mostrar su mejor cara. El combate de la violencia es responsabilidad de todos; la paz y la seguridad, una construcción colectiva. Todos debemos ser protagonistas, como formadores de valores en familia, ejercer una ciudadanía activa y un sector productivo apoyando al aparato estatal, en juego está Costa Rica.

Nuria Marín Raventós es licenciada en Derecho por la Universidad de Costa Rica y máster en Artes Liberales por Harvard University. Es cofundadora y vicepresidenta del grupo empresarial Álvarez y Marín Corporación.