Por: Armando González R. 3 agosto, 2014

Los costos de operación de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) pesan cada vez menos en el precio pagado por los consumidores, pero la Presidencia Ejecutiva todavía cree posible reducirlos en ¢6.000 millones. Seguramente tiene razón y se queda corta, porque la Refinadora no refina y sus proyectos de expansión están en entredicho.

Todo junto, el ahorro parece descomunal, pero los conductores no deben ilusionarse, concluye un análisis publicado por el semanario El Financiero . Si la empresa estatal logra la rebaja anunciada, la economía del consumidor apenas sobrepasará los ¢4 por litro. La disminución del precio ansiada por el presidente de la República no saldrá de ese ahorro, aunque los ¢6.000 millones pueden tener mucho mejor uso.

Un estudio de La Nación , también publicado en días recientes, llegó a similares conclusiones, pero exploró otras posibilidades de rebaja. Una de las más obvias es la eliminación del impuesto a los combustibles. En ese caso, los consumidores notarían la rebaja de inmediato, pero el Estado perdería ¢400.000 millones al año, más o menos el valor de las reformas tributarias planteadas hasta el momento. En las circunstancias actuales, semejante golpe al fisco es impensable.

Surge, entonces, la ilusión de Petrocaribe. Es una ilusión, al menos desde el punto de vista del resultado a la hora de llenar el tanque. Venezuela ofrece a sus aliados la posibilidad de financiar una parte de la factura petrolera a largo plazo, con módicas tasas de interés. El precio, sin embargo, es el del mercado internacional y la fórmula de ajuste aplicada por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos parte de ahí, no de las condiciones de financiamiento. Si las ventajas financieras se trasladaran al precio, constituirían un subsidio a cuenta de futuras generaciones.

No hay salida. Una rebaja significativa parece imposible. Eppur si muove , diría Galileo. Hay países vecinos donde los precios de los combustibles son menores, antes de impuestos y otras cargas. La diferencia está en el monopolio estatal existente en Costa Rica. Los mercados abiertos a la competencia, con adecuada supervisión estatal, logran, por lo general, mejores precios.

Por lo pronto, la ruptura del monopolio parece, también, impensable, pese a los esfuerzos del Movimiento Libertario. Múltiples voces se alzan a favor del mercado exclusivo y cautivo, como si no fuera concebible una república ayuna de refinadora nacional de petróleo, aunque no refine. En la defensa, se echa de menos una lista pormenorizada de las ventajas ofrecidas por Recope a la economía nacional, porque, para la del consumidor, no hay ninguna.

Etiquetado como: