Por: Jaime Daremblum 3 febrero, 2016

Centenares de observadores, periodistas nacionales y extranjeros, y los especialistas de la televisión y la radio se desplegaron el lunes por el estado de Iowa para informar sobre las incidencias y resultados de las “elecciones primarias” demócratas y republicanas. Ambos partidos llevaron a cabo sus respectivas primarias, que combinaron el papel, tinta y cajón con la práctica de los caucus o conferencias entre electores en cada recinto de los miles en Iowa.

Recibidos los resultados, con un 80% de los votos escrutados, del lado demócrata, Hillary Clinton se consolidó en el primer lugar con el 50%, seguida muy de cerca por Bernie Sanders con un 47%. Por su parte, los republicanos abonaron para Ted Cruz el 28% de los votos, seguido por Donald Trump (25%) y Marcos Rubio (23%). Estos números fueron procesados en horas de la madrugada, por lo cual serían de esperar algunos ajustes más tarde.

Las encuestas no se han cansado de profetizar el destino de unos y el purgatorio de otros. Entre los demócratas, los preferidos han sido Hillary Clinton, que encabezaba la papeleta, y el senador y exgobernador de Vermont Bernie Sanders, quien escaló con impresionante velocidad hasta amenazar por pocos puntos porcentuales los dominios de la ex primera dama, exsenadora y exsecretaria de Estado. Sobra señalar que Hillary es una feroz polemista y extraordinaria oradora. En los enfrentamientos de que hemos sido testigos, su verbo ha demostrado filo y gran capacidad para “ponchar” al adversario de turno. Por su parte, Sanders ha sido ultrageneroso en sus promesas del casi todo gratis.

Del ámbito republicano, los más notables precandidatos han sido dos senadores de raíces hispanas, Ted Cruz y Marcos Rubio. Hijos de inmigrantes, nos recuerdan la trascendencia de la educación para avanzar en la moderna carrera política norteamericana. Ambos tuvieron la oportunidad de estudiar con becas en universidades de primer orden. En su proyecto político, han topado con la primacía de Donald Trump, genio mediático de esta competencia que ha sido un factor central.

En ambas vertientes del debate político, se ha podido observar la sempiterna pugna entre realismo y populismo. Trump y Sanders, respectivamente, recorren la vía del populismo como eje de sus propias candidaturas. Trump, multimillonario cultivado en la televisión, y Sanders, político que se autodefine como socialista –todavía no ha precisado qué quiere decir–, son los pregoneros de un novedoso género del populismo estadounidense. Sigamos en sintonía. New Hampshire y Carolina del Sur son las próximas batallas.

Jaime Daremblum es abogado y politólogo. Es director de estudios latinoamericanos del Hudson Institute y tiene un Ph.D. de Tufts University, Flectcher School. Fue embajador de Costa Rica en Washington y analista del Fondo Monetario Internacional.