Por: Fernando Durán Ayanegui 25 octubre, 2015

Alguna vez lo comentamos. Costa Rica es el único Estado cuya lengua oficial es el español, en el que un decreto presidencial legalizó la desobediencia de una norma establecida por la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Ese decreto, que entró en vigor en el transcurso de la administración iniciada en el año 2002, legalizó, en el ámbito administrativo del Ministerio de Salud, el empleo del signo @ como medio para denotar que algo se refiere a personas de uno y otro sexo.

En vez de “médicos y médicas” se ha de escribir “médic@s”, en vez de “enfermeras y enfermeros” se ha de escribir “enfermer@s” y así sucesivamente, lo que nos lleva a suponer que también habrá asegurad@s, internad@s, enferm@s y fallecid@s. A la pregunta de cómo se pronuncia la “ilegítima pero legal letra @”, l@s proponentes de este uso se encogen de hombros y pasan a otra cosa.

La necesidad de que la lengua sea inclusiva de ambos géneros es real y hay que atenderla antes de que se convierta en un problema de inteligibilidad.

En ciertos espacios institucionales, los responsables, apercibidos de que el uso de @ es lingüísticamente teratogénico, recurren a oraciones similares a estas: “En caso de incendio, los y las ocupantes del edificio deberán acudir sin demora al cuerpo de bomberos y bomberas y tomar medidas para que las vías de acceso a la propiedad queden abiertas a los y las agentes de seguridad”. “Se advierte a los adultos y las adultas que está prohibido el acceso de niños solos y niñas solas al área de piscinas”. Es de imaginar en qué terminarán, por esta vía, los reglamentos académicos y las ordenanzas municipales.

Hay quienes sostienen que debemos promover en el español una suerte de revolución que no sería más grave que las experimentadas en épocas aún no lejanas por el alemán y el italiano de las “unificaciones”. Consiste en la introducción, compleja pero no destructiva, del “género neutro coyuntural”, cuyo uso se ejemplifica en las formulaciones siguientes: “En caso de incendio, les ocupantes del edificio deberán acudir sin demora al cuerpo de bomberes y tomar medidas para que las vías de acceso a la propiedad queden abiertas a les agentes de seguridad”. “Se advierte a les adultes que está prohibido el acceso de niñes soles al área de piscinas”.

Desde luego, estamos conscientes de que el plato principal de este menú resultaría excesivamente fuerte en las mesas de las academias de la lengua y de los profesores de Español, pero es grande el placer de predecir su aroma.

(*) Fernando Durán es doctor en Química por la Universidad de Lovaina. Realizó otros estudios en Holanda en la Universidad de Lovaina, Bélgica y Harvard. En Costa Rica se dedicó a trabajar en la política académica y llegó a ocupar el cargo de rector en 1981.