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Letras de cambio

Con la libertad no se juega

Actualizado el 11 de abril de 2015 a las 12:00 am

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Con la libertad no se juega

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El tratamiento dado por el Gobierno al polémico proyecto de ley mordaza deja muchas dudas. El presidente Solís nos dice que es una nueva forma de hacer política, pero falta claridad sobre cómo es esa nueva forma y hacia dónde nos quieren llevar.

El proyecto de ley, tal como lo venía trabajando un grupo de abogados y técnicos del Micitt, liderados por el ahora exviceministro Allan Ruiz, socavaría seriamente la libertad de expresión y de prensa en el país.

Mediante sanciones impuestas por funcionarios administrativos, sin tener que pasar por un juzgado, el plan le confería facultades al Gobierno para cerrar medios de comunicación y mucho mayor control sobre el uso de las frecuencias de televisión y radio.

El proyecto sigue la línea de varios Gobiernos sudamericanos que han limitado severamente las libertades a la ciudadanía en muchos aspectos.

En primera instancia, el presidente Solís dijo que no compartía los planteamientos del proyecto. A pesar de las duras críticas que le había hecho a la prensa unas pocas semanas atrás, luego manifestó que prefiere “pagar el exceso de un medio de comunicación que dice una mentira, que tener que pagar el precio de meterle mano a ese medio desde el Poder Ejecutivo mandando policías a cerrarlo”. Así de claro fue contra los principios esbozados en el proyecto de su exviceministro. Aun así, el mandatario permitió que se pusiera en discusión algo que es, a todas luces, inaceptable dentro del marco democrático de Costa Rica, que ha sido ejemplo mundial del respeto a la libertad de expresión y de prensa. Peor aún, el presidente avaló que el documento del Micitt circulara tal cual, como base para una discusión, lo cual denominó una “nueva forma de hacer política”.

A mí no me queda claro cuál es esa nueva forma de hacer política. A veces parece que la estrategia es que cada ministro y viceministro diga y haga lo que se les ocurra, sin ninguna coordinación de parte de un líder. Otras veces, parece que la estrategia del Gobierno, o de una parte del gabinete, es intentar impulsar ideas de cambio.

Por algo se dice que el gobierno fue elegido para un cambio. De esas ideas de cambio, algunas pasan inadvertidas; otras, sin reclamo; y varias no pegan del todo. La agenda prometida, sin embargo, pareciera ser que va, poco a poco.

Lo que no debe permitirse es que dicha agenda socave nuestra libertad. Ni la de expresión, ni la de prensa. ¡Ninguna! Señor presidente, con la libertad no se juega.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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