Por: Luis Mesalles 19 julio, 2014

¿Debe el Banco Central preocuparse menos por la inflación y más por el crecimiento económico? ¿Puede modificar el ente emisor su política económica para ayudar más al crecimiento y, así, bajar el desempleo? Estas son preguntas que surgen a raíz de la proximidad del nuevo Programa Macroeconómico de las nuevas autoridades del Banco Central. Las declaraciones en la prensa de don Olivier Castro nos dan indicios de que el Banco Central quiere preocuparse más por el crecimiento, el desempleo y la volatilidad del tipo de cambio que por la inflación.

Esas son preocupaciones válidas. Están contempladas en los objetivos otorgados por la ley al Banco Central. Pero lo están como objetivos secundarios, después del objetivo principal que es mantener baja la inflación.

Y esto es así por dos principios básicos. Uno es que, mediante la estabilidad de precios, se mejora el ambiente para la toma de decisiones económicas. Eso propicia, a largo plazo, mayor crecimiento económico, menor desempleo y estabilidad cambiaria. El otro principio dice que no se pueden tener más objetivos que instrumentos de política disponibles. O el que mucho abarca, poco aprieta. Los bancos centrales no tienen suficientes herramientas para controlar precios, tipo de cambio, promover crecimiento y bajar desempleo, todo al mismo tiempo. Si tratan de bajar tasas de interés o manipular el tipo de cambio para promover crecimiento, usualmente la jarana les sale a la cara, eventualmente a través de más inflación o inestabilidad cambiaria y financiera. Por eso, típicamente, los bancos centrales se concentran en hacer una sola cosa bien hecha, que es mantener la inflación lo más baja posible.

En el camino puede haber circunstancias que hagan difícil cumplir esa meta. El arte y la técnica de manejar un banco central está en cómo lidiar con esas circunstancias, sin perder de vista el gran objetivo de largo plazo. En la situación actual de la economía, al Banco Central se le dificulta cumplir con el objetivo de una inflación baja para este año. Pero eso no significa que deba modificar la meta de inflación en su próximo Programa Macroeconómico. Tampoco significa que deba cambiar su política drásticamente para evitar a toda costa que la inflación se salga del rango meta: entre 3% y 5%. Salirse temporalmente de ese rango, dadas las circunstancias actuales, no es tan grave.

En cuanto a los objetivos de crecimiento económico y desempleo, el Banco Central ya hace lo que puede, al mantener la estabilidad en las circunstancias dadas. Es, más bien, al Gobierno central al que le corresponde generar políticas que promuevan un ambiente más adecuado para la creación de emprendimientos y empleos de calidad en la economía.