Por: Luis Mesalles 6 septiembre, 2014

Costa Rica mejora en el Índice Global de Competitividad. El país se ubica, para el 2014, en el puesto 51 de un total de 144 países. Eso es un avance de 3 puestos en un año, y de 10 en los últimos 3 años.

Una parte del mérito de esta mejora se le debe dar al gobierno de doña Laura, y otra al TLC. A doña Laura, porque su administración puso mucho énfasis a cómo mejorar los factores de competitividad del país. Eso se refleja, sobre todo, en la disminución del número de procedimientos y de días requeridos para empezar un negocio. Al TLC hay que darle gracias, pues implicó la apertura del mercado de telecomunicaciones. Esto ha significado un aumento en la disponibilidad y calidad de Internet de banda ancha y de telefonía móvil en el país.

Dentro de las fortalezas que resalta el Índice para Costa Rica están la calidad de la educación y los buenos índices de salud. Estas son ventajas de larga data. La transferencia de tecnología, en mucho gracias a la inversión extranjera directa, también nos da un buen posicionamiento. De ahí que nos catalogan como un país en transición hacia la innovación.

Sin embargo, el Índice apunta fuertes debilidades en la gestión del sector público. Una tiene que ver con la calidad de la infraestructura, sobre todo de carreteras y puertos. A pesar de una ligera mejora, seguimos saliendo muy mal en ese rubro. La otra debilidad tiene que ver con las finanzas públicas. De 144 países, estamos en el puesto 116 en cuanto al desbalance fiscal. Peor aún, en “desperdicio en el gasto público” nos ubicamos en el 120. Pocos países están peor que nosotros. Y eso es precisamente buena parte de lo que apuntó don Luis Guillermo en su informe de los 100 días. Las anécdotas de “irresponsabilidad, sinvergüenzadas y chambonadas” son apenas unos pocos ejemplos de lo mal que estamos en este país en cuanto al uso eficiente de fondos públicos.

El reto para don Luis Guillermo es extender los avances del Gobierno anterior en cuanto a competitividad. Por eso es muy positivo el anuncio de la reinstauración del Consejo de Competitividad para continuar con la mejora de condiciones para producir en el país. Además, este Gobierno debe buscar avanzar más rápido en proyectos de infraestructura como, por ejemplo, la terminal de Moín, la Ruta 32, la carretera Cañas-Liberia y la de San Carlos.

Finalmente, la cereza en el pastel sería que don Luis Guillermo logre corregir mucho del desperdicio de recursos públicos que denunció en su discurso. Con ello, ayudaría a reducir el déficit fiscal, factor necesario para garantizar la estabilidad económica y mantener la competitividad. Pero, además, con ello ayudaría a que la calidad de los servicios públicos mejore y, por ende, haya más posibilidades de crecimiento de la producción. ¡Tamaño reto!

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