El informe dado a la CCSS por la mesa de diálogo que analizó las pensiones del IVM es un primer paso, el diálogo debe continuar

Por: Luis Mesalles 10 noviembre

Luego de siete meses, la mesa de diálogo para las pensiones del Régimen de Invalidez Vejez y Muerte (IVM) finalmente presentó su informe a la Junta Directiva de la Caja. Inmediatamente, surgieron las críticas de “expertos”, incluyendo este periódico, que lo descalificaron como “remiendos”, “patear la bola” y “pérdida de tiempo”. Como yo formé parte de dicha mesa, me corresponde aclarar algunos puntos.

Las recomendaciones consensuadas entre las tres partes —gobierno, trabajadores y empleadores— son variadas. Unas son paramétricas: algo más de cuotas, un poco menos de beneficio de pensión y mejoras en los rendimientos sobre las inversiones. Todas ellas pueden ser adoptadas por la Junta de la Caja sin cambios en la ley.

Otras sí necesitan pasar por la Asamblea Legislativa, como las que proponen cambiar el destino de una parte de las cuotas obrero-patronales que hoy se van a Fodesaf y al Banco Popular. El principio de esta propuesta es que, dado que las cuotas ya son muy elevadas en Costa Rica, y que ello constituye un oneroso impuesto al trabajo, el Estado debe buscar otras fuentes para financiar algunos programas —por más loables que estos sean— .

El informe también incluye recomendaciones para mejorar la gobernanza de la Caja. Una mejor gestión de los recursos es fundamental, no solo para maximizar su aprovechamiento, sino también para generar confianza en los futuros pensionados, y con ello una mayor disposición a cotizar formalmente a la Caja.

En el ínterin, la Junta Directiva de la Caja no se ha quedado cruzada de brazos. Ya ha tomado algunas medidas que le dan unos años más de respiro al régimen: el aumento del 1 por ciento en las cuotas de trabajadores, la eliminación de las pensiones anticipadas y algunos cambios para mejorar su gestión.

Con todas estas medidas, el momento en que el régimen empieza a ser deficitario se alarga unos pocos años. Aun así, quiero dejar claro que coincido con las críticas de que lo acordado por la mesa no resuelve el problema estructural del régimen de pensiones de la Caja.

Para ello, la discusión debe continuar. El informe de la mesa contiene muchas otras propuestas, no consensuadas, que servirían de base para lo que sigue. Por eso, me parece que este informe no debe ser visto como un producto final. Es un paso, de los muchos que hay que dar, dentro de un proceso de diálogo social para darle sostenibilidad al régimen de pensiones de la Caja.

El autor es economista.

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