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Actualizado el 24 de enero de 2015 a las 12:00 am

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Tremendo circo se ha armado alrededor del café que se tomaron el exviceministro y la procuradora. No hay duda de que la acusación es muy grave. No solo es ilegal, sino que también implica la perpetuación del modelo de hacer política en el país: el gobierno de turno reparte favores, muchos de ellos en la forma de puestos en la función pública. Sin embargo, me parece que se ha exagerado un poco en el tiempo dedicado a este asunto. Este debería pasar a manos del Ministerio Público para que lo investigue y lo lleve a los estrados judiciales, si corresponde. Pero que se acabe el circo ya, y nos dediquemos a discutir otros temas de gran importancia para el país.

Por ejemplo, la economía sigue dando señales muy negativas. Los anuncios de empresas que cierran es cuestión de cada semana. Además, muchos otros empresarios, nacionales y extranjeros, están tomando la decisión de no invertir en el país, de a calladito, sin anunciarlo. De ahí que la producción y el empleo no crezcan lo suficiente. Solamente nos salva la dramática baja en el precio del petróleo, que nos da un respiro momentáneo.

Por otro lado, el déficit fiscal sigue al alza. Los ingresos del Gobierno no crecen mucho, lo cual es de esperar, dado el bajo crecimiento de la economía, y la ausencia de reformas que modernicen y simplifiquen el obsoleto sistema tributario. Por su parte, los gastos siguen creciendo a un ritmo elevado. Ahora parece ser que el Gobierno dará su brazo a torcer ante los sindicatos y otorgará un aumento salarial mayor a la inflación. Eso, sin contar todos los pluses que se le agregan, y que hace que los salarios de los empleados públicos aumenten cada año el doble de la inflación.

Ante la realidad de un déficit fiscal creciente, una producción poco dinámica y una incapacidad institucional para tomar decisiones que reviertan esas tendencias, la agencia Fitch anunció, esta semana, una rebaja en la perspectiva de la calificación de la deuda de Costa Rica. Esto confirma lo que Moody’s había dicho hace varias semanas: con el escenario anotado, la deuda pública de Costa Rica es cada vez más riesgosa.

Así que, en lugar de darle tantas vueltas a lo que se habló durante el cafecito en Giacomin, el país debería estar discutiendo, por ejemplo, cómo hacer para que el Gobierno no siga creciendo a punta de favores otorgados por los políticos de turno. O cómo crear las condiciones para que los inversionistas y empresarios puedan producir y crear más empleos dentro del país, en lugar de irse a otro.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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