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Letras de cambio

Actualizado el 16 de agosto de 2014 a las 12:00 am

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El Gobierno presentó esta semana su “Estrategia Nacional de Empleo y Producción”. Con ella, la Administración Solís enfatiza que uno de los principales ejes de su política económica y social será el de la creación de empleos de calidad.

Justificadas razones tiene el Gobierno para plantear dicho énfasis. Luego de la crisis del 2008, el desempleo ha rondado el 10%. La creación de nuevos empleos ha sido insuficiente para permitir a muchas familias salir de la pobreza. Si bien la estrategia de apertura económica y promoción de exportaciones ha generado crecimiento económico, los nuevos emprendimientos alrededor de esta “nueva economía” han sido pocos y muchos trabajadores han sido relegados a buscar empleo en los sectores menos dinámicos. Esto ha contribuido a un aumento en la desigualdad de los ingresos.

De ahí, la importancia de tener una estrategia de empleo. Sin embargo, a pesar del énfasis que el Gobierno quiere darle a este tema, se muestra poco ambicioso. Pretender crear 50.000 empleos anuales, aunque sea más que el promedio de los últimos cinco años, es insuficiente para reducir el nivel de desempleo a una tasa aceptable. Plantear un objetivo de 7% de desempleo para el 2018 se queda corto para las aspiraciones que este país debería tener.

La estrategia presentada toca muchos aspectos del mercado laboral, pero no detalla cómo se implementarán varios de los cambios requeridos. El documento, en general, está escrito en términos académicos, no prácticos. Está lleno de palabras como “articulación”, “prospección” y “fortalecimiento”, que suenan muy bonitas, pero dicen poco.

El documento presentado da indicios de la dirección que este Gobierno le dará a la política económica. Cambiará el énfasis de la promoción de exportaciones hacia la producción nacional. Le dará poca importancia a los aspectos de mejora de la competitividad general del país. Hará énfasis en que las micro-, pequeñas y medianas empresas puedan solventar las dificultades que se les presentan. Fomentará la creación de nuevos emprendimientos, sobre todo a través de la “Economía Social Solidaria”, básicamente cooperativas y empresas de autogestión.

En fin, la intención es buena, pero con eso no basta. Dirigir el énfasis hacia la producción nacional, a las pymes y a la Economía Social Solidaria puede cambiar un sesgo del pasado por otro nuevo. Eso no alcanza para reducir el desempleo a un nivel satisfactorio. No se puede negar que el país sigue teniendo problemas importantes de competitividad, que merecen mucha atención. Y tampoco se puede ocultar que las deficiencias del sistema educativo general no les permiten a muchos trabajadores conseguir un buen empleo, o hacer surgir más emprendimientos. A la estrategia del Gobierno le falta para ser una visión integral.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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