Opinión

Letras de cambio

Actualizado el 24 de mayo de 2014 a las 12:00 am

Opinión

Letras de cambio

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

La huelga de los educadores tiene implicaciones que van más allá de una protesta por salarios no pagados. Los educadores tienen todo el derecho de reclamar el pago justo por el trabajo realizado, pero también se nota algo de resistencia al cambio por la introducción del nuevo software . Además, existen problemas claros de gestión, que son de larga data. Y, encima, se percibe una connotación política a todo esto, manifestada como un pulso de poder entre sindicatos y Gobierno.

El informe de la Contraloría, que calcula en ¢29.000 millones los sobregiros indebidos con el sistema de planillas anterior, es evidencia suficiente para saber que se requería un cambio. Si el sistema anterior estaba mal, es obvio que, con el nuevo, habrá gente que no recibirá el mismo sueldo que antes, ya sea por errores voluntarios o involuntarios del esquema viejo. De ahí que no es extraño que haya reclamos.

Pero eso no nos debe alejar de la tendencia hacia la automatización de procesos. Es fundamental para mejorar la eficiencia de operación de cualquier entidad, y el sector público no se puede quedar atrás en eso. Bien implementados, los sistemas de software pueden ayudar muchísimo a controlar el gasto del Gobierno. Sobre todo, pueden ayudar a evitar las manipulaciones y abusos que se dan en los sistemas manuales u obsoletos. En ese sentido, la implementación del software Integra2 era algo necesario.

Ahora bien, es claro que los sistemas de software tampoco pueden resolver por sí mismos todos los problemas. Se dice en informática que, si entra basura, sale basura. Si el sistema de planillas del Ministerio de Educación no está bien gestionado, por mejor sistema de software que se compre, tampoco van a salir bien los pagos a los educadores.

El Gobierno ha dado los pasos correctos al cambiar de software , y además ha mostrado voluntad para corregir los errores, que son técnicos y no políticos. Por eso, me parece que la huelga no se justifica. Al unirse los otros sindicatos en una marcha de solidaridad, se siente un gran peso político en estos movimientos. Los sindicatos quieren posicionarse como una fuerza con gran poder ante el Gobierno entrante. Antes de que este empiece a anunciar medidas, los sindicatos han querido mostrar su fuerza de movilización en las calles. Sobre todo, quieren anticiparse a cualquier idea que pueda tener el Gobierno de adoptar medidas de ajuste fiscal, que terminen con algunos de los muchos privilegios de los empleados públicos.

En un momento en que la mayoría de los costarricenses tiene la esperanza de que la gestión del Gobierno empiece a cambiar, por el bien de todos, no sienta bien que un grupo de presión salga a las calles a demostrar su poder político. Peor aún, si los principales perjudicados son los estudiantes, que ya llevan tres semanas de no recibir lecciones.

  • Comparta este artículo
Opinión

Letras de cambio

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

Ver comentarios
Regresar a la nota