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Actualizado el 28 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

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Usualmente pasamos todo el año quejándonos de lo que anda mal. Pero, al terminar el año, siempre es bueno hacer un alto en el camino para repasar las cosas buenas. Y así debe ser, para lograr un balance. No todo anda mal, y, si no recordamos lo que sí está bien, tendemos a caer en un pesimismo peligroso.

Del 2013 podemos destacar la estabilidad financiera. A principios de año se pronosticaban grandes presiones inflacionarias, producto de la gran entrada de capitales financieros y de los aumentos de precio de servicios públicos. Pero, a final de año, la inflación más bien se ubicó en el rango inferior de la meta del Banco Central. Una parte se explica por factores exógenos: inflación y tasas de interés internacionales bajas, estabilidad en los precios del petróleo y caída del crecimiento de la demanda local. Otra parte de la baja inflación se le puede atribuir al manejo de la liquidez que hizo el Banco Central. A pesar de la gran cantidad de dólares comprados por el Banco a principios de año, esto no se tradujo en un aumento desproporcionado de liquidez en la economía que provocara más inflación.

Con la inflación a la baja, los asalariados recibieron un alivio, dado que los ajustes de los salarios mínimos del 2013 fueron mayores que la inflación. Eso significa que aquellos con un empleo formal reciben hoy un salario que es, en términos reales, mayor que el de hace un año.

Los otros dos grandes macroprecios de la economía también mostraron estabilidad. El tipo de cambio se mantuvo sin grandes variaciones, cerca del piso de la banda. Aunque este nivel no les gusta a muchos –que quisieran ver un colón más devaluado–, lo cierto es que la estabilidad ayuda a la toma de decisiones económicas. Las tasas de interés en colones, por su parte, bajaron durante la primera mitad del año para luego permanecer alrededor del 6,5%. La estabilidad de estos macroprecios se explica, en gran parte, por la situación internacional de tasas de interés internacionales bajas. Mientras dure la situación, el país se beneficia de conseguir financiamiento barato para sus necesidades.

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Otro aspecto positivo que resaltar del 2013 es que continuó la entrada de inversión extranjera. Empresas transnacionales siguen viendo ciertas características en nuestro país que les atrae. Algunos dirán que es gracias a los incentivos fiscales, que no dudo que ayudan. Pero también hay que resaltar la calidad de los trabajadores, la seguridad jurídica y la seguridad ciudadana. Los avances que tuvo el país durante el 2013 en el Índice Global de Competitividad y en el Doing Business son una señal positiva de que el clima de negocios mejora.

En definitiva, el 2013 nos dejó un poco más que una chiva, una burra negra, una yegua blanca y una buena suegra.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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