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Actualizado el 27 de julio de 2013 a las 12:00 am

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En la teoría de Administración de Negocios existe un concepto definido como “ciclo de vida”. Se refiere a los productos que, al igual que las personas, suelen nacer, crecer, madurar y envejecer. Llega un momento en que, si no se transforman o se renuevan, mueren.

Un ejemplo típico son las cámaras fotográficas. Cuando se inventaron, únicamente las podían comprar los profesionales. Con el tiempo, y los cambios tecnológicos, las cámaras tuvieron un gran crecimiento en ventas. Eventualmente, ese crecimiento se detuvo. Pero, de nuevo, surgieron más innovaciones que transformaron el producto en algo más accesible. Aparecieron las cámaras digitales, que no requerían el engorroso proceso de revelar el rollo. ¿Se acuerdan? Luego se incorporaron las cámaras a los teléfonos celulares, que hizo que ahora, prácticamente, todo el mundo tenga una cámara fotográfica en su bolsillo. El producto nunca murió, sino que sufrió renovaciones constantes.

El concepto de ciclo de vida se aplica igualmente a las empresas. Muchas nacen, pero no todas logran crecer y llegar a la madurez, y muchas menos sobreviven con el tiempo.

Las estadísticas muestran que solo una de cada diez empresas familiares llega a la tercera generación. Por eso se dice que el abuelo la funda, el padre la hace crecer y el nieto la funde. Las que no se renuevan desaparecen.

Algo así le pasó a la otrora gran empresa Kodak. En la década de los setenta esta compañía dominaba el mercado mundial de las cámaras fotográficas. Cuando empezó a aparecer la nueva tecnología de cámaras digitales, Kodak se resistió a cambiar su producto estrella. Pensó que era más rentable seguir vendiendo las cámaras viejas, ya que, con ellas, ganaba mucho dinero con la venta de rollos y material para revelar. Su falta de transformación la hizo ir decayendo hasta desaparecer.

En contraste, su rival más fuerte, la japonesa Fuji, logró adaptarse a las nuevas exigencias de los consumidores. No solo se subió al tren de innovaciones en cámaras digitales, sino que diversificó hacia otros productos. Por ejemplo, hoy fabrica lentes ópticos para televisores de pantalla plana LCD y tiene un catálogo de más de 200.000 productos químicos, surgidos de los antiguos óxidos utilizados para revelar rollos. Fuji es, actualmente, una empresa sólida y en crecimiento.

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La teoría del ciclo de vida también se aplica a instituciones públicas y gobiernos. Hay muchas que se crean con un objetivo específico, pero que, con el tiempo, se estancan, haciendo lo mismo de siempre, o que pierden su rumbo al quedar obsoleto el objetivo original. La resistencia a la transformación en los entes públicos es enorme. Tienden a creerse eternos.

Pero ojo con lo que acaba de suceder con Detroit. Una ciudad que se resistió al cambio y ahora se acaba de declarar en quiebra.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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