Por: Juan Carlos Hidalgo 1 agosto, 2016

¿Se independizará Escocia del Reino Unido tras el brexit? Al menos esa es la expectativa luego de que los escoceses votaran abrumadoramente (62% a 38%) por permanecer en la Unión Europea. La primera ministra, Nicola Sturgeon, del Partido Nacionalista Escocés (SNP, por sus siglas en inglés), ya anunció un nuevo referéndum independentista. Pero de visita la semana pasada sentí que el nacionalismo escocés tiene techo.

La primera impresión al recorrer el país es que la independencia es inminente. La Cruz de San Andrés ondea por doquier, mientras que la Union Jack casi no se ve. Cuando se le pregunta a la gente cómo se identifica, la respuesta habitual es como escoceses. Pocos, especialmente los mayores, dicen sentirse británicos.

Esto llama la atención, ya que tras la conformación de Gran Bretaña en 1707 –cuando se decretó la unión de los parlamentos inglés y escocés– Escocia participó entusiastamente en la consolidación del imperio británico. Una caminata por Glasgow revela la gran cantidad de monumentos a sus caídos en batallas en Egipto, la India, Sudáfrica y Crimea. Por más de 300 años, los escoceses –que son apenas un 8,3% de la población total del Reino Unido– han estado sobrerrepresentados en los escalafones del poder civil y militar británicos.

Pero el separatismo ha venido creciendo. Si bien un primer referéndum independentista fue rechazado (55,3% a 44,7%) en el 2014, el SNP barrió en las elecciones generales británicas del 2015 al obtener 56 de los 59 escaños posibles. Y con el brexit, el cálculo de los nacionalistas es que los escoceses votarán por la independencia como mecanismo para poder permanecer en la UE. El problema es que no hay garantías de que eso vaya a ocurrir: España se opone a crear un precedente para Escocia que luego pudiera servirle a Cataluña.

¿Sería viable una Escocia independiente? Ciertamente: es un país más grande y rico que Costa Rica. El problema es que las políticas económicas del SNP no son sostenibles y la mayoría de los escoceses lo sabe. Los nacionalistas aspiran a crear un abultado Estado de bienestar al estilo escandinavo que dependería en demasía de un alto precio del petróleo. Ante la caída del crudo, la alternativa son altos impuestos, que muy pocos quieren pagar.

Escocia podría florecer como país independiente, pero solo si evita convertirse en un petro-Estado en bancarrota. Por lo que pude ver, los escoceses tienen claro que ese es el riesgo que corren con los nacionalistas.