Por: Nuria Marín Raventós 15 mayo, 2016

El ritmo de vida, las demandas de un mundo cada vez más competitivo, el excesivo énfasis mediático en lo negativo o el congestionamiento en las ciudades, entre otros aspectos, facilitan perder el norte de lo realmente importante. En lo positivo, existen indicios de la búsqueda de nuevos paradigmas y un abordaje más holístico del desarrollo.

En la Universidad de Harvard, por ejemplo, uno de los cursos más populares fue el de psicología positiva, impartido por Tal Ben-Shahar, reconocido consultor, conferencista para empresas de Fortune 500 y autor de libros traducidos en 25 idiomas, entre ellos Happy y Being Happier , ambos en la lista de los más vendidos.

Otro ejemplo es Bután, monarquía constitucional ubicada entre China y la India, que adoptó “la felicidad nacional bruta” como su indicador de desarrollo más importante, por encima del tradicional producto interno bruto. Para lograrlo se concentran en nueve pilares: bienestar psicológico, educación, salud, cultura, distribución del tiempo, buen gobierno, relaciones sociales, vivienda y protección ambiental. Por cierto, hoy es un país carbono neutral.

En esa línea, en el 2011 las Naciones Unidas sostuvo el encuentro “Felicidad y bienestar: definición de un nuevo paradigma económico” y su red de Desarrollo Sostenible asumió la responsabilidad de generar un reporte global de felicidad a partir del 2012.

Costa Rica, desde el primer reporte, tuvo un lugar de privilegio, pues ha oscilado entre los puestos 12 y 14. Tenemos fortalezas en ingreso per cápita, expectativa de vida, libertades y soporte social, pero registramos debilidades en generosidad y confianza (percepción de corrupción y buen gobierno).

Por último, y siendo hoy el Día Internacional de las Familias, quisiera compartir los hallazgos de dos de los estudios longitudinales más largos en el tema del desarrollo de la adultez, The Grant and Glueck Studies. Gracias a ambos estudios, desde 1938, y por 75 años, se le dio seguimiento mediante entrevistas bianuales y exámenes médicos cada cinco años a 268 estudiantes de Harvard y 456 jóvenes de Boston. Sus conclusiones son un claro llamado a las prioridades.

No es el dinero o la fama lo que da felicidad, sino las relaciones cercanas y de calidad, un matrimonio estable con una pareja que brinde apoyo genuino, la familia, los amigos y un sentido de comunidad las que devienen en vidas más felices, saludables y longevas.

Nuria Marín Raventós es licenciada en Derecho por la Universidad de Costa Rica y máster en Artes Liberales por Harvard University. Es cofundadora y vicepresidenta del grupo empresarial Álvarez y Marín Corporación.