Por: Nuria Marín Raventós 1 mayo, 2016

En un país que ha perdido la capacidad de planificar a largo plazo, alegra conocer que la Escuela de Medicina de la Universidad de Costa Rica y el hospital Raúl Blanco Cervantes presentarán una propuesta a la Caja Costarricense de Seguro Social para la creación de un centro médico universitario especializado en adultos mayores.

El envejecimiento de la población avanza con pasos de gigante, debemos prepararnos para una Costa Rica con más de un millón de habitantes mayores de 60 años, donde encontrar personas de 100 años o más será normal y cotidiano.

Según el Observatorio Demográfico para América Latina y el Caribe de la Cepal (2011), en menos de 15 años (2030), el 19,6% de la población, o sea 1.105.000 costarricenses, tendrán 60 años o más. Ese porcentaje se incrementará en el 2050 a un 29,5%, que equivale a 1.750.000 personas.

Más exponencial será la curva de crecimiento en los mayores de 80 años, quienes en la actualidad demandan más servicios hospitalarios, lo que requiere una cuantiosa inversión en servicios de salud. En el 2020, habrá 100.000 personas de más de 80 años; en el 2030, 152.000, es decir, un 50% más; y en el 2050 la cifra se habrá multiplicado por cuatro (409.000).

Por otra parte, y como justo homenaje a un hospital que nació para la atención de los tuberculosos y luego de traspasado a la Caja (1975) se especializó en la atención geriátrica, el hospital Blanco Cervantes, noble institución y con excelsos profesionales, le ha dado notables servicios a nuestros adultos mayores, pero debemos reconocer que su capacidad ante semejante demanda, y de no tomar acciones ya, se verá desbordada.

No se trata solo de hacer más hospitales, sino también de prepararnos para una realidad que demandará el desarrollo de nuevas especialidades e investigación con la que aún no se cuenta. Este no es un fenómeno exclusivo de Costa Rica.

La Organización Mundial de la Salud ya ha señalado la necesidad de especialistas en afecciones asociadas al envejecimiento como los trastornos depresivos, demencia, artrosis o el alzhéimer, que demandarán, además, enfoques diferenciados por género.

Vale mencionar, también, que la atención hospitalaria es solo una arista del envejecimiento de la población, urgen más programas preventivos especializados por edad, como pilar de un cambio de paradigma cuyo norte sea el disfrute de más años saludables.

Nuria Marín Raventós es licenciada en Derecho por la Universidad de Costa Rica y máster en Artes Liberales por Harvard University. Es cofundadora y vicepresidenta del grupo empresarial Álvarez y Marín Corporación.