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El gas

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Actualizado el 17 de mayo de 2015 a las 12:00 am

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En Costa Rica tenemos un grave problema. No puede ser que algo tan doloroso, pero también tan personal y privado, como lo es la ruptura de un vínculo matrimonial, nos exponga a un peligroso desabastecimiento nacional de gas, insumo estratégico para muchas familias, pero también para hospitales, industrias de alimentos y otros más.

Desde el 2012, debieron encenderse algunas señales de alarma ante los síntomas de una concentración del mercado, al fusionarse dos empresas del mismo grupo económico, Gas Zeta con un 36,7% y Tropigás con un 36,8%, lo que evidenció que una sola empresa controlaba así más del 70% del mercado nacional del gas.

En aquel entonces, autoridades de la Comisión para Promover la Competencia (Coprocom) manifestaron su preocupación, y reconocieron, a la vez, no tener competencia para un análisis más exhaustivo por tratarse de un servicio público otorgado en concesión.

Este litigio de familia demuestra que hay vulnerabilidades y, paradójicamente, tanto traslapes como vacíos de competencias para garantizar el flujo de gas, lo que terminó en la demanda de una gran movilización de recursos públicos.

Además de diversas instancias judiciales, se ha requerido la intervención del Ministerio de Seguridad Pública (desalojo y toma de control de las plantas), la Aresep (verificación de abastecimiento), el Ministerio de Ambiente y Energía (entidad rectora del sector) y el Ministerio de Trabajo (situación de incertidumbre de casi 300 trabajadores y sus familias).

Lo preocupante, además, es que, a pesar de la movilización de todas estas autoridades, al país no se le pudo garantizar el abastecimiento del gas sin interrupciones. Por cierto, otro dato preocupante revelado por la Aresep es que los horarios de entrega del plantel de Moín en Limón agudizaron el problema.

La situación nos trae a la memoria otro problema de seguridad en torno al gas. Según un informe de la Aresep, del año 2014, en una muestra de 17.280 tanques, el 7% presentaba problemas de fugas, un 7% hoyos por corrosión, un 38% incumplían el espesor mínimo en las paredes del cilindro y el 87% carecía de la información requerida en el cuello del cilindro.

En momentos en que se discute sobre la matriz energética y se ha propuesto el aumento del consumo de gas, entre otros factores por ser menos contaminante que otras fuentes de energía, todo ello queda en el vacío por las inseguridades y las vulnerabilidades en el abastecimiento nacional.

(*) Nuria Marín Raventós es licenciada en Derecho por la Universidad de Costa Rica y Máster en Artes Liberales por Harvard University. Es cofundadora y vicepresidenta del grupo empresarial Álvarez y Marín Corporación.

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