Preocupa un movimiento por volver a secuestrar la política cambiaria, como antes, dictada en Zapote, en detrimento de la autonomía del BCCR

Por: Jorge Guardia Hace 4 días

Hay una nueva queja del Banco Central: “La prensa, formadores de opinión y organizaciones gremiales no interpretan correctamente el concepto de tipo de cambio real y dan mensajes que no se corresponden con una correcta interpretación de la teoría económica (nota técnica 001-2017 de octubre, 2017)”. Tiene razón. El domingo pasado, El Financiero insistió: “El mercado podría obligar eventualmente a un ajuste que lleve al tipo de cambio real cerca de su verdadero nivel de equilibrio e impactar con una fuerte devaluación y golpear la producción y desempleo”. En eso, no tiene razón. ¿Por qué insistir en un concepto equivocado?

Para mí, se está guisando un relance político de mayor calado. Veamos primero la nota técnica y, luego, mi inquietud. Dice el BCCR: “El tipo de cambio real es un precio relativo que compara el valor de los bienes y servicios transables con los no transables, expresados en una misma moneda”. En la práctica, hace un índice partiendo de algún año base y lo ajusta mensualmente por la diferencia entre la inflación interna y externa. Pero resulta que ese índice data de 1997 y, claro, mucha agua ha corrido bajo el puente. No considera las grandes transformaciones en la economía. El equilibrio de aquel entonces ya no refleja la realidad.

También es erróneo desconocer la diferencia entre competitividad y productividad. La primera es la capacidad de un agente económico para producir un bien a un costo menor que su competidor; la segunda se determina por la calidad y cantidad de los factores de la producción, uso tecnológico, infraestructura y calidad de las instituciones y la estabilidad macroeconómica, como bien apunta el Central. A fuerza de devaluar no se puede mejorar la productividad, pues esta corresponde a otras áreas del Gobierno y al sector privado. Esa es la principal conclusión del estudio. Yo agrego que, detrás, preocupa un movimiento por volver a secuestrar la política cambiaria, como antes, dictada en Zapote, en detrimento de la autonomía del BCCR.

¿Lobby o trasiego de influencias? Siento que están abonando el terreno para un eventual cambio de gobierno. En vez de afianzar el mecanismo del mercado que recién comienza a florecer, buscan revivir la desacreditada teoría del tipo de cambio real para justificar mayores devaluaciones y favorecer a ciertos sectores. Habrá que estar muy alerta ahora que el país desea extirpar el tráfico de influencia de las instituciones públicas.

El autor es economista y abogado.

jorge.guardiaquiros@yahoo.com