Por: Armando Mayorga 12 febrero, 2015

Si los periodistas de La Nación no hubieran conocido, el mismo jueves, la verdadera causa de la renuncia del diputado Ronal Vargas, hoy, en el plenario de la Asamblea Legislativa, los ríos de lágrimas continuarían fluyendo, impulsados por el silencio del Frente Amplio (FA).

La explicación a nuestros lectores es necesaria porque el excandidato, José María Villalta, afirmó que en la información publicada el viernes, titulada “Frente Amplio ocultó denuncia de acoso sexual contra diputado”, hubo una “manipulación vergonzosa”.

Al contrario: la vergonzosa manipulación vino del FA. Todo empezó antes para ellos, pero, para nosotros, comenzó a las 3:16 p. m., cuando ese partido envió un comunicado para informar de la renuncia “por motivos personales”.

Quince minutos después, la vergonzosa manipulación aumentó. En el plenario, el diputado Vargas hacía llorar. “Esta semana fui adonde mi doctor para recibir su diagnóstico y ha sido peor de lo que esperaba. Me tendré que someter de inmediato a un proceso muy largo de tratamiento”. Sus colegas del FA no hicieron nada para desmentirlo.

Conociendo la verdad, los periodistas de La Nación buscaron a la congresista Patricia Mora a las 4 p. m. y ella optó por no hablar. “Ha sido un día muy atribulado”, alegó antes de meterse a una oficina.

A las 6 p. m., por insistencia de los periodistas de La Nación , el jefe de bancada aceptó hablar. Se le preguntó y respondió, no por iniciativa propia, sino ante preguntas directas de si había un problema de salud o de supuesto acoso sexual. Conociendo que los periodistas ya sabían la verdad, el FA convocó a la prensa a las 9 p. m. para aceptar los hechos.

Lo preocupante es que, ese jueves, la renuncia “por motivos de salud” se disparó en medios electrónicos y en redes sociales, y el FA lo toleró.

Ahora, el señor Villalta dice que algún día iban a denunciar el caso. “No teníamos fecha estimada, pero yo estaba convencido de que había que publicar”. Buena intención, pero con esa frase da razón al título: El FA ocultó. El FA disfrazó una renuncia por acoso sexual con “motivos personales”.

Lo de la protección de la víctima es poco creíble: pensaron más en proteger al partido que a la víctima, pues a la víctima la defiende la ley, no el encubrimiento de un partido.