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Por unos dólares más

Actualizado el 25 de mayo de 2016 a las 12:00 am

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La noticia ha corrido como la pólvora en Europa. Resulta que Vladimir Putin, el nunca bien ponderado zar, se muestra afligido por las deudas del Kremlin y por el inmenso rubro de pagos exigidos para mantener a flote el Estado ruso.

Además de otro salto en impuestos y el traslado obligatorio de ciertos porcentajes de caja en las empresas oficiales, Putin necesita más, muchísimo más. En meses recientes, ha elevado impuestos y saqueado las reservas de las gigantescas compañías conexas al petróleo y sus derivados.

Ahora se prepara para exigir más fondos y, si la respuesta no le satisface, cortaría las cabezas de los oligarcas que él mismo puso al timón de esas entidades industriales y comerciales. Primero, con carácter urgente, deberán traspasar al Gobierno Central el 50% de sus utilidades, eso sí, disfrazadas como dividendos. Aquí, sin duda, hablamos de dinero en grande.

Los oligarcas que Putin instaló en las Juntas Directivas quizás deberían rememorar que antes, en el 2015, las mayores empresas del elenco energético aflojaron una cuarta parte de sus utilidades al Gobierno. Así, Rosneft puso en la mesa $1.300 millones, Gazprom $2.600 millones, Raques $1.620 millones y Transneft $40 millones. Desde luego, no se habla de peniques ni de los desusados rublos sino de dólares en billones y en efectivo.

Intentar digerir esos montos toma su rato. Mientras tanto, la resistencia de las empresas a convertirse en marionetas de Vladimir “el grande” ha llegado a la prensa. Algunos analistas apuntan que son apenas las empresas del ramo energético las afectadas y en la lista quedan numerosos gigantes a los cuales Putin podría estrangular sin mucho protocolo.

Para descifrar los enredos del sonado affaire, se debe tomar en cuenta que la inmensa mayoría de los directores, gerentes y tantos otros encumbrados que lideran la maquinaria que produce la cornucopia de dólares, proviene de los servicios secretos de la CIA rusa. Otro inmenso segmento lo integran amigotes de Putin, sus parientes de San Petersburgo y numerosos subordinados del titán.

Todo lo anterior para que nos tranquilicemos porque no habrá necesidad de rebuscar nuestros ataditos de dólares para que Putin, pobrecito, no deba prescindir de sus propios ahorritos. La otra consideración es que el laberinto del Kremlin posee infinidad de gavetas financieras a la disposición de proletarios humildes como Putin.

Jaime Daremblum es abogado y politólogo. Es director de estudios latinoamericanos del Hudson Institute y tiene un Ph.D. de Tufts University, Flectcher School. Fue embajador de Costa Rica en Washington y analista del Fondo Monetario Internacional.

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