Por: Nuria Marín Raventós 10 junio

La mala nutrición limita el potencial intelectual de una nación. Estudios demuestran la existencia de una estrecha relación entre la buena o mala nutrición y el rendimiento educativo de niños y jóvenes, y las implicaciones en la productividad futura una vez incorporados al mundo laboral.

Un estudio reciente realizado en Chile concluyó que el consumo excesivo de alimentos altamente energéticos, bajos en fibras y con elevadas cantidades de grasa, en estudiantes de 16 años, se relaciona directamente con su peor rendimiento académico.

En Costa Rica, ha sido innegable la visión y el papel de los comedores escolares, hoy Programa de Alimentación y Nutrición Escolar y del Adolescente (Panea). Han sido fundamentales en el combate a la pobreza, a la pobreza extrema y a la lucha contra las desigualdades.

Celebro que la Ley 9435, del 5 de mayo del 2017, ampliara, entre otros, el programa de comedores escolares a tiempo no lectivo para poblaciones más vulnerables. Recordemos que esta es la única comida que muchos niños reciben al día.

Esta semana, leí con gran preocupación que las escuelas deben comprar los alimentos más caros al CNP, pese a que los directores se quejan del precio, de la calidad, de los atrasos en las entregas y del mal servicio del Consejo. Historias de niños que no reciben adecuada nutrición por atrasos en las entregas y ver maestros aportando arroz, frijoles y otros abarrotes, desgarran el corazón.

Los centros educativos se encuentran atados por una ley que los obliga a proveerse en el CNP y a los precios que este fije. Estamos ante uno de esos terribles casos en que se mantiene a una institución por la institución misma, sin exigirle cuentas y perdiendo de vista el bien mayor: la nutrición de nuestros niños y jóvenes.

No hace falta ser experta para diagnosticar que el burocrático sistema de compras, facturación y logística denota una clara distancia entre el servicio brindado y la omisión en el cumplimiento de la misión encomendada a la institución por la ley de creación del Programa de Reconversión Productiva del Sector Agropecuario (7742): modernizar y verticalizar para lograr mayor eficiencia y competitividad en el sector productivo. ¡Señores del CNP, hay que predicar con el ejemplo!