21 abril, 1995
Juan Fernando Cordero
Juan Fernando Cordero

Echo mi cuarto a espaldas y apoyo las tesis de mi compañero en este espacio, Víctor Hugo Murillo, quien ayer abogó porque el país no ahorre en salud y que el Seguro Social mantenga como opción algunos servicios ciertamente costosos pero eficientes. Caso concreto: los modelos cooperativos.

De lo que no se habla mucho es de que buena parte de las dificultades que enfrenta la Caja no tiene su origen en razones monetarias sino de actitud de los asegurados.

A juzgar por las enormes filas que se hacen en los distintos centros médicos, Costa Rica parece un país víctima de cuanta plaga azote el mundo. Estamos en verdad tan enfermos?

Curiosamente solo padecemos en horas laborales. El reciente plan de extender hasta la noche el horario de atención de varias clínicas, mostró que las consultas disminuían en forma dramática a partir de las 5 o 6 de la tarde.

En Inglaterra (en cuyo sistema de seguridad social se inspiró en buena medida el nuestro), se paga una pequeña suma por cada receta; el mismo monto en todos los casos, independientemente del tipo de tratamiento. Y se puede acudir a cualquier farmacia a adquirir la medicinas.

Como en Costa Rica no podría hacerse lo mismo, por las limitaciones económicas de un amplio sector de la población, se puede empezar con los miles de asegurados que acuden al médico sin estar enfermos. Para desestimular esa costumbre viciosa, que se empiece pues a cobrarle las medicinas a quienes se les compruebe que utilizan el sistema innecesariamente (el expediente y el criterio del especialista bastarían para demostrarlo).

De lo contrario, no habrá Seguro Social que aguante y los perjudicados, a final de cuentas, seremos todos.Echo mi cuarto a espaldas y apoyo las tesis de mi compañero en este espacio, Víctor Hugo Murillo, quien ayer abogó porque el país no ahorre en salud y que el Seguro Social mantenga como opción algunos servicios ciertamente costosos pero eficientes. Caso concreto: los modelos cooperativos.

De lo que no se habla mucho es de que buena parte de las dificultades que enfrenta la Caja no tiene su origen en razones monetarias sino de actitud de los asegurados.

A juzgar por las enormes filas que se hacen en los distintos centros médicos, Costa Rica parece un país víctima de cuanta plaga azote el mundo. ¿Estamos en verdad tan enfermos? Curiosamente solo padecemos en horas laborales. El reciente plan de extender hasta la noche el horario de atención de varias clínicas, mostró que las consultas disminuían en forma dramática a partir de las 5 o 6 de la tarde.

En Inglaterra (en cuyo sistema de seguridad social se inspiró en buena medida el nuestro), se paga una pequeña suma por cada receta; el mismo monto en todos los casos, independientemente del tipo de tratamiento. Y se puede acudir a cualquier farmacia a adquirir la medicinas.

Como en Costa Rica no podría hacerse lo mismo, por las limitaciones económicas de un amplio sector de la población, se puede empezar con los miles de asegurados que acuden al médico sin estar enfermos. Para desestimular esa costumbre viciosa, que se empiece pues a cobrarle las medicinas a quienes se les compruebe que utilizan el sistema innecesariamente (el expediente y el criterio del especialista bastarían para demostrarlo).

De lo contrario, no habrá Seguro Social que aguante y los perjudicados, a final de cuentas, seremos todos.

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