Por: Nuria Marín Raventós 29 junio, 2014

Participé en la Cumbre Mundial de Mujeres-París 2014, un importante espacio de reflexión sobre varios temas de vanguardia, entre ellos, cómo el planeamiento y organización de las ciudades puede mejorar sustancialmente la calidad de vida de sus habitantes.

Eva Kail, experta en género e integrante del Grupo de Planificación Urbana de Viena, nos habló de las estrategias utilizadas por esta ciudad que la han convertido, por tres años consecutivos, en la número uno en calidad de vida en el mundo y, además, en una de las más sostenibles. Viena es también referente de lo que se conoce como “ciudades inteligentes”.

Entre otros aspectos, Viena opta por ir a la autosuficiencia energética y reducción de emisiones. Gracias a la inversión en infraestructura peatonal y ciclovías, y a un excelente transporte público de bajo costo, con facilidades de pago (aplicación móvil), las estadísticas indican que solo el 31% usa transporte privado, 28% se moviliza a pie, 5% en bicicleta, y 36% lo hace en el transporte público. La apuesta para el futuro es incentivar aún más las bicicletas y los vehículos eléctricos.

Su sistema de gestión de residuos no solo incluye prevención, separación y reciclaje, sino también el uso de desechos no reaprovechables en generación de energía. Por eso es acreedora de varios premios internacionales.

Aprovechando que el 40% de las viviendas de la ciudad son públicas o pertenecen a programas sin fines de lucro, se incorporaron prácticas de eficiencia energética como el aislamiento térmico para la reducción del gasto en calefacción y la instalación de jardines en tejados y fachadas para bajar el consumo durante el verano. Para el 2050, los edificios no podrán consumir más energía de la que producen.

Otro programa, el Viena 2.0, facilita la participación y comunicación entre la municipalidad y sus habitantes, y entre empresas y particulares (gobierno digital), y posibilita tanto los negocios como el ejercicio ciudadano, convirtiéndose en modelo y vehículo de la democracia directa en el siglo XXI.

La perspectiva de género y las necesidades particulares de diversas poblaciones son incorporadas a la hora de la planificación de los espacios y servicios públicos, como, por ejemplo, el diseño de los parques.

¿Qué hizo Viena que no podamos hacer en Costa Rica? La Selección de Fútbol nos recordó nuestra capacidad de actuar en grande. En el siglo XIX fuimos pioneros en electrificar nuestras urbes; más de 100 años después, ¿qué nos impide aspirar, como Viena, a que nuestras ciudades se conviertan en referentes de eficiencia y calidad de vida para todos?

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