Por: Nuria Marín Raventós 5 octubre, 2014

El 19 de octubre se celebra el Día contra el Cáncer de Mama, una fecha tan relevante que se ha optado por tomar todo el mes de octubre como una ventana de oportunidad para concientizar sobre esta enfermedad y llamar a la prevención y adopción de prácticas de detección temprana, y para celebrar la vida de quienes han sido bendecidas con una segunda oportunidad.

La modernización nos ha dado grandes mejoras en la calidad de vida: por ejemplo, los avances en la tecnología de la comunicación y la medicina, pero también plantea retos. La urbanización, el envejecimiento de la población y la complejidad de la vida actual incrementan los factores de riesgo de esta terrible enfermedad.

Mientras que, en la década de los setenta, el cáncer ocupaba el cuarto lugar en las causas de muerte en nuestro país, actualmente se halla en la segunda posición, después de las enfermedades cardiovasculares, y, en las mujeres, el cáncer de mama ha pasado a ser la causa de muerte número uno (2010).

Cada año, unas 1.000 mujeres reciben el durísimo diagnóstico de que sufren de cáncer de seno. Para algunas será demasiado tarde y, para otras, el inicio de un doloroso camino a la recuperación plena –cirugía, quimioterapia, radioterapia–, lleno de incertidumbre y con una profunda carga emocional.

Igual que ocurre con el cáncer de próstata en los hombres, el de mama vulnera por el temor de ser vencida por la enfermedad y, además, amenaza el sentido de autoestima y el disfrute de la sexualidad.

Frente a esta realidad, vale recordar que, adoptando estilos de vida más saludables, podemos prevenir sustancialmente los factores de riesgo. Así, pues, es importante evitar la obesidad, tener una alimentación saludable (por ejemplo, cinco porciones de frutas y verduras diarias en la dieta), practicar regularmente una actividad física, reducir el consumo de alcohol y abstenerse de fumar.

También es importante adoptar medidas personales e institucionales que nos permitan la detección temprana. Para la Organización Panamericana de la Salud, esta sigue siendo la piedra angular para mejorar el pronóstico y los niveles de supervivencia. Resulta, entonces, clave la práctica periódica del autoexamen (autoconocimiento mamario), complementado con el acompañamiento médico y la realización de los exámenes –mamografía, ultrasonido– acordes con la edad.

Celebramos el reciente anuncio de la CCSS de que, a partir del 2015, se abrirán 12 clínicas de mama para sumarse a las 35 que ya funcionan. Se trata, sin duda, de una decisión que salvará vidas de mujeres, esposas, madres e hijas, y les dará a ellas y a sus familias esa segunda oportunidad que todas merecen.

Etiquetado como: