Por: Jaime Daremblum 1 marzo

Solíamos leer con interés las noticias sobre Boris Nemtsov, científico, escritor y líder democrático ruso. Lamentablemente, fue asesinado en Moscú hace dos años, el 27 de febrero del 2015, en horas (11:35) de la noche. Medios internacionales han dicho que el Kremlin podría estar detrás de esa muerte, aunque esto nunca se ha podido confirmar.

Nemtsov caminaba tras cenar con su novia, Anna Durytska, joven actriz de 23 años que venía asida a su brazo al momento del homicidio.

En varias ocasiones, antes de la fecha fatal, amigos le externaron sus temores de una vendetta del Kremlin, dados los ataques constantes del aún joven (49 años) dirigente demócrata contra Putin, el lóbrego presidente ruso. Nemtsov les pedía a sus amigos que se tranquilizaran porque él le había perdido el miedo a Putin. “¿Creen ustedes que si yo me preocupara por Putin estaría en este oficio?”, había exclamado en algunas ocasiones.

Así, era a riesgo del autor enderezar la pluma contra el Kremlin. No obstante, Nemtsov, con sus escritos y verbo, era inclemente en sus reclamos por mayor libertad y democracia en Rusia.

Precisamente, Nemtsov se preparaba para liderar una magna concentración ante el Kremlin al día siguiente. Una demostración más de la valentía del pueblo ruso, creía Nemtsov. De toda forma, era de anticipar que Putin, esta vez, tampoco dejaría pasar una ofensa más del dirigente y su grupo que incesantemente lo insultaban en serio.

Nemtsov, por su parte, no era amigo de andar protegido, ayuda que en cualquier caso sería inútil ante las artimañas de la KGB. Con este trasfondo, la placentera caminata con su novia en la noche del 27 de febrero no presentaba alarma alguna.

Mas nunca faltan los peros, y esa ominosa noche marcó el acabose de Nemtsov. Las circunstancias no fueron claras. Un vehículo se detuvo ante las maniobras de un inmenso camión recolector de basura. Del automóvil, oculto parcialmente por el gigante bus, descendió un individuo quien apuntó su Makarov hacia Nemtsov, que caminaba por la acera. Descargó seis disparos, de los cuales uno resultó fatal.

Las autoridades pronto empezaron sus pesquisas en el puente. Otro destacamento apareció en casa de la víctima donde incautaron todos los documentos, además de valiosos libros. ¿Habrán encontrado algún escrito comprometedor? Es dudoso. Pero lo más valioso para Putin ya lo tenían: el cadáver de Nemtsov.